Recuerdo aquel fotomatón de la plaza Gala Placidia porque estaba justo al lado de las Atracciones Caspolino, mi ruta 66 particular, el lugar donde esbocé mis primeros sueños entre autos de choque, cigarrillos furtivos y chicas imposibles de minifaldas ajustadas y botas que se hicieron para algo más que caminar. Y por los oscuros y escalofriantes hechos que sucedieron años después…
Me manda el amigo Quim Vila una botella de Venta Las Vacas La Cuartilleja 2015, ese Ribera tinto fino elaborado por Juan Carlos Vizcarra con cepas de 40-45 años de una pequeña finca, La Cuartilleja.
No me resulta fácil encontrar chefs creativos que me sorprendan, no por calidad, perfección y hasta excelencia, que los hay y muchos, sino por personalidad. Hablo, claro, de cocineros poco conocidos, no ubicados en el candelabro. Me ocurrió hace ya unos años con Miguel Ángel Mayor en Arola (actualmente en Sucede*, Valencia). Y hace unos meses con Abraham Artigas en Terra. Este es su menú imposible. Porque Abraham ya no está ahí…
Cris Hernández, periodista por inquietud y cocinera por emoción, se ha escorado hacia lo sentimental frente a lo canallesco y su recién abierta cafetería plus + boutique gourmet, Sabela, ya es un inevitable suceso en la capital tinerfeña. Sus brunch de firma levantan fervor… Hoy, el de Braulio Simancas.
Ya puedo considerar a Armando Saldanha, chef mexicano apalancado en Tenerife desde hace un montón, como un viejo amigo. Fue él quien me mostró hace años, en su seminal (y revelador) Amaranto, que en la isla había vida (mucha) más allá de las papas y el mojo. Comparto además con él fervor nostálgico por Puebla, lugar donde ambos la soñamos en colores…
Especulaba Benjamín Lana en un reciente y revelador artículo sobre las texturas como parámetro definidor de las vanguardias (frente a los sabores), y lo hacía analizando la opinión al respecto de Josean Alija, uno de los grandes de la creatividad táctil como herramienta de trabajo. La reflexión no pudo ser más acertada…
Ni sin Kafka, ni sin Escher, ni sin Banach-Tarski… Ni sin todos aquellos que se han aventurada en tierras prohibidas y a menudo hostiles, en territorios que pueden llevar a la desazón íntima, a la incomprensión que los timoratos llaman con desdén locura. Un mundo sin Andoni, más allá de la obvia hipérbole del título, sería ciertamente posible; pero se me haría anodino, vacío. Y peor de lo que es.
Hasta el día 8 de febrero. Fernando Navarro, chef de la arrocería (y más) Goya Gallery (Valencia), establecimiento Bib Gourmand, ofrecerá en el restaurante de El Corte Inglés de 3 de mayo (Santa Cruz de Tenerife) una verdadera avalancha de paellas y arroces.
No hay nada como transgredir. Hacer gamberradas. Eso es muy fácil en la cocina, porque, al fin y al cabo, nosotros mismos, y acaso algunos amigos fieles, seremos los únicos destinatarios del invento.
En esa onda, si quieres alucinar con algo sorprendente y muy loco, prueba con esa fácil, facilísima receta. Tan fácil como lanzar unos macarrones contra una Torta del Casar.
Esta elaboración hay que hacerla cuando ya quede la mitad queso en el interior. Antes de fatigar hasta el delirio las paredes y el fondo, sé cool y aprovecha el viento de cola…
Ingredientes:
1 Torta del Casar
300 g de macarrones
Sal
Procedimiento:
Hierve los macarrones en agua con sal dejándolos un punto crudos. Pon la torta con el remanente de queso en el microondas durante 30 segundos a 350º, el tiempo justo para templarlo.
Coloca los macarrones en su interior, hundiéndolos en la crema que quede, con la ayuda de un pincho o un pequeño tenedor. Nada más, tío. La diversión en la mesa está garantizada. Asegúrate de comprar una torta que esté muy blandita. Degustar al unísono y a cucharadas, porque son dos días. Música recomendada: Metallica.
Los “sabedores” son despreciables. Son esos ingratos que nos joden recurrentemente desde su impostada superioridad, fruto siempre de una personalidad borderline, una posición frívolamente ventajosa, una audacia indecente y, desde luego, una ignorancia pavorosamente activa.









