Tag

restaurantes Tenerife

Browsing

En la Playa de San Juan, en el cálido Sur de Tenerife, en la avenida, frente al océano, los panaderos-pasteleros Alexis García y Marlene Hernández (ambos Pasteleros Revelación por Madrid Fusión), de 100% Pan y Pastelería (en la misma localidad), se han lanzado al tapeo canalla y descarado con una jovial propuesta, Gamberro, llena de desparpajo, insolencia, buen producto y notable factura.

Música recomendada: Nothing else matters (Metallica)

El éxito creciente de su panadería-pastelería -100% Pan y Pastelería-, desde luego con el pan, el más pintón de Tenerife, pero muy especialmente con su terraza, en la que los bocatas y los postres se encaraman a la delicia, merecía un “brazo” marino, un poco más abajo, en la Avenida, con el Atlántico delante. Y así lo han hecho Alexis y Marlene con su nuevo Gamberro, un bistró con gran terraza que propone una carta muy informal, con tapeo y especialidades, de esas que apetecen siempre si hay “muñeca”. Y la hay.

Terraza. Gamberro Bistró. Playa de San Juan, Guía de Isora. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.
Terraza. Gamberro Bistró. Playa de San Juan, Guía de Isora. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.

Cae el sol con fuerza; pero bajo las grandes sombrillas, y con una pequeña ayuda de las cervezas, este mediodía promete alegrías. Sí. Ensaladilla de batata, patata y langostinos, gamberreo fino. Macarrerío total en las bravas, que aquí se sirven topeadas de mejillones en escabeche en un caliente-frío deliciosamente tabernario. Más desfachatez: aros de cebolla roja con tempura de cerveza negra, ralladuras de queso curado de cabra y salsa del mismo queso, escuela de crujientes… “Bendita cochinada”, dirían en México.

Gamberro Bistró. Playa de San Juan, Guía de Isora. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Gamberro Bistró. Playa de San Juan, Guía de Isora. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

Entramos en las especialidades con la pita de cochino cajun: albondiguillas especiadas a lo Louisiana, confitura de piña y salsa de yoghourt, goloso hedonismo. Otra: pita de langostinos al curry, lima, cilantro y yoghourt. Como siempre, no obstante, a las dos les falta más energía en el uso del picante para subir la tensión organoléptica, maldita costumbre timorata que tienen los chefs para contentar a “los clientes”.

El postre, ya te lo imaginarás. Estamos con Alexis y Marlene. Probamos sólo uno, pero la carta dulce merece otra visita singular. El “torrijattone”, con masa de panettone, naranja y limón confitadas, pasas al ron, praliné y, encima, un helado (poco conseguido en textura) del propio panettone. La ilusión global es perfecta.
Gamberro es, como se habrá observado, el “descanso gastronómico” en pleno territorio guiri.

Gamberro Bistró
Calle Isla de la Gomera, 23
Tel. 922 22 55 75
Cierra lunes y martes
Precio medio: 25 €

Hubo estrellas. Hubo disrupción. Hubo innovación. Hubo sorpresas. Hubo inéditos rumbos más allá de la sostenibilidad. Hubo asombrosos “círculos cerrados” y hasta lunares. Hubo vanguardia. Hubo inteligencia culinaria. Hubo conceptos singulares. Hubo futuros y futuros. Hubo opulencias organolépticas. Hubo risas por doquier. Hubo periodistas afanados. Hubo networking frenético. Hubo Madrid Fusión.
Pero, por encima de todo, hubo celebración. La celebración de la celebración.

Música recomendada: It’s only rock ‘n’ roll (But I like it). Rolling Stones

Gocemos, sí: la cristalina esfera
gira bañada en luz: ¡bella es la vida!
¿Quién a parar alcanza la carrera
del mundo hermoso que al placer convida?
Brilla radiante el sol, la primavera
los campos pinta en la estación florida:
truéquese en risa mi dolor profundo…
José de Espronceda 

Mucho más que el regreso formal a la gran kermesse de la gastronomía mundial fue en este bizarro 2021 el congreso Madrid Fusión. Mucho más porque Madrid Fusión ’21 representó una audacia que se cargaron sobre sus hombros los arrojados gastronautas de Vocento: hace seis meses, decidieron, a pesar de las sombrías aguas del “proceloso pontos” que amenazaban mareas insalvables, definir y diseñar un congreso internacional presencial (además del online, por supuesto), una apuesta azarosa que, desde febrero, fue ya compromiso y hasta “misión”. Con los barcos quemados y en la confianza de una evolución positiva de la pandemia gracias a las vacunas (lo que así ha sido, por fortuna), Benjamín Lana, Iñigo Iribarnegaray, José Carlos Capel, Patricia Mateo, Roser Torras, Félix Rivadulla, Luis Martí y los insobornables equipos de Mateo & Co y Grup Gsr ya no tenían vuelta atrás; la victoria era el único camino posible de “vuelta a casa”.

David Rivero (Kabuki Abama" y los túnidos de Tenerife. Madrid Fusión 21.
David Rivero (Kabuki Abama» y los túnidos de Tenerife. Madrid Fusión 21.

Efectivamente, el más poderoso “concepto” de Madrid Fusión ’21 ha sido el propio Madrid Fusión ’21. La celebración de la celebración. Porque el solo hecho de su plasmación física (una proeza) es el gran triunfo del sector, el primer paso “laotseano” hacia el muy próximo horizonte de la “vieja normalidad”, porque nadie quiere la “nueva”. Así se sentía por pasillos, stands, escenarios y escaleras mecánicas. Las sonrisas saliéndose de las mascarillas, los ojos chispeando de emociones regresadas, las ganas rampantes vibrando en el ambiente, las ilusiones recobradas… Madrid Fusión se convirtió, así, en una singularidad cósmica generadora de nuevos universos.

Y, claro, lo otro. Un programa deslumbrante, verde y de muchos otros colores, que ya ha sido suficientemente comentado pero que ha tenido grandes hits como la cocina “lunar” de Mauro Colagreco, la certificación plena del cultivo del cereal marino y el “jamón” de Ángel León, el inusitado éxito triple de Cañitas Maite, la consolidación de Tenerife -Isla Invitada al evento- como gran destino gastronómico mundial, las ponencias que han descubierto lo infinito de un territorio local, el vanguardista reciclaje “total” de Joan Roca, los aplausos que encendió Pitu Roca para todos los camareros (los grandes perdedores de la pandemia), Martin, Eneko, Andoni, Oriol, Javier, Rodrigo, Ricard, Xavi, Fernando, Ignacio, Fina y “les nenes”, Maria, David, Víctor, Pedrito, Ignacio, la ocasión de ver a los cocineros internacionales más asombrosos (Davide, Josh, Juan Luis, Ekaterina, Aníbal, Flynn, DeAille…), y tantas y tantas ponencias de cocina (auditorio y polivalente), catas de vinos, stands repletos de felicidad, concursos de postín (Mojos de Tenerife, Croquetas, Mahou…).

Víctor Suárez (Haydée) y la carne de cabra de Tenerife. Madrid Fusión 21.
Víctor Suárez (Haydée) y la carne de cabra de Tenerife. Madrid Fusión 21.

Ha sido este un Madrid Fusión ’21 que, last but not least, se enorgullece de números de asistencias extraordinarios (superando en mucho las previsiones en todos los frentes), que ha despegado definitivamente en su vertiente online y que ha marcado tanto “el regreso al futuro” del sector en lo más humano, como las innumerables y excitantes líneas de trabajo gastronómico que nos iluminarán el porvenir.
Algunos lo imaginaron todo hace seis meses. Los demás lo hemos vivido y celebrado en el presente. No hay agradecimientos suficientes…

Nota: son muchos (todos) los profesionales de backstage que han hecho de Madrid Fusión primero una certidumbre y luego un triunfo. Es de rigor mencionar a Laura, Marta, Lola, Raquel, Miriam, Nagore, Paula, Mónica, Montse, Lluís, Dani, entre muchos otros “grandes” del funambulismo organizativo (sería imposible citar a más de 400 personas, lo lamento), y, desde luego, a las, para mí, dos MVP del congreso: Camino y Ana.
Por último, un más que cariñoso recuerdo (y fuerza) para el gran chef y camarada Jordi Parra, que no pudo estar a los mandos de las cocinas del congreso por culpa de la Covid. ¡Estamos contigo, hermano!

El restaurante La Quinta (playa de La Arena, Santiago del Teide) queda disimulado entre el kitsch de las tiendas de “cholas” y souvenirs, pero esto no debería jamás evitar sentarse en la terraza -que, eso sí, tiene todo el océano delante- y descubrir la gema culinaria que tienen en las manos Rubén Saborido y su socio Ronny Reina (con Mireia Muñoz en sala), ambos ex Nandu Jubany y todo lo que ello comporta: trabajo duro, gourmanderie y refinamiento en las elaboraciones. “La gran mesa de Tenerife” les aguarda…

Música recomendada: Piña colada (Rupert Holmes)

Aunque los tres se conocieron trabajando para el gran Nandu Jubany en Catalunya, los tres sintieron la llamada de Tenerife. Del Sur de la Isla. Y ahí, en la turística playa La Arena, junto a Santiago del Teide, se hicieron con un local en primera línea de mar, rodeados por tanto de toda la parafernalia barata destinada a visitantes de sol y playa. Las cosas empezaron a rodar y en eso llegó Covid, lo que les dejó con cuatro mesitas huérfanas que, no obstante, lucen de vistas atlánticas directas, con la inquietante La Gomera al fondo.

La Quinta. Playa La Arena. Santiago del Teide. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.
La Quinta. Playa La Arena. Santiago del Teide. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.

Armados de un intenso aprendizaje junto a Nandu (su exigencia es legendaria) y ebrios del producto tinerfeño, se aplicaron en mostrar otra visión gastronómica, compromiso entre su acervo culinarios y los colores locales. Así, empezamos con el pan de 100% Pan y Pastelería (must de Tenerife) y con una bomba crujiente de guiso y queso de cabra, al que (todavía no está en la carta) le falta un poco de profundidad y travesura. Impecable es sin embargo el canelón de calabacín relleno de camarón y merluza de Lanzarote, tocado de mahonesa de sriracha y ejemplo de frescor, equilibrio y finura. Probamos también (prueba del 9) el canelón tradicional catalán, y sí. Nandu detrás… El tartare de sandía y remolacha, con picadillo de sandía, alcaparras y pistachos, refresca de nuevo la mesa…

La Quinta. Playa La Arena. Santiago del Teide. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.
La Quinta. Playa La Arena. Santiago del Teide. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.

Luce el sol y brilla sobre el Atlántico. Estamos en el Sur. Más frescura: tartare de tomate (de la famosa finca La Calabacera Nature) con burrata, espuma de parmesano y rúcula frita, más finura… Recuerdos de Jubany: hojaldre con rulos de foie gras y manzana carameliza, piñones y pasas. Ejecución precisa en todos los vectores.

Y, claro, los arroces (carnaroli Illa de Riu). El del “senyoret”, con rape, gambas, langostinos y calamar, perfecto. El cremoso de pulpo y calamar con alioli de azafrán, sabor con refinamiento. Clase, amigos, clase. Y todos los pescados de la pescadería El Rabil, en Alcalá (uno de mis proveedores cuando tomo retiros sureños), que tiene barco propio.

Tarta de queso ahumado Montesdeoca, escuela de cremosidades, y espuma de crema quemada (recuerdos de Carles Gaig) con caramelo de limón y helado de dulce de leche.
Todo ello desde la discreción y el silencio. Cuando se sepa…

La Quinta
Av. Marítima Puerto de Santiago, 31
Playa La Arena. Santiago del Teide. Tenerife. Islas Canarias
Tel. 922 86 15 02
Cierra martes y miércoles
Precio medio: 30 €

Una escalera que va trepando y cambiando por las cuatro plantas de este edificio alto y estrecho define la geografía del restaurante La Escalera, un movimiento gastronómico a tres: Pau Iborra, Óscar Gutiérrez y Marisol Zelis, encontrados en Bilbao y, a la postre, caídos en la fascinación de las palmeras. De Tenerife.

Música recomendada: Summertime (The Zombies)

Óscar y Marisol son vascos, y aunque Pau es de Alcoi (y biotecnólogo, por cierto), los tres estudiaron y se amigaron en la escuela de hostelería de Bilbao. Algunas casualidades los congregaron en Tenerife y, de esta suerte, acabaron abriendo La Escalera, en el centro de Santa Cruz a finales de 2019.

La Escalera. Santa Cruz. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.
La Escalera. Santa Cruz. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.

El restaurante va ofreciendo comedorcitos en cada uno de los pisos hasta llegar al coqueto roof, que es lo único abierto en esta fase 3 que estamos viviendo. Aunque también, cosas de la pandemia, se han hecho con unas cuantas mesas en la calle, justo en frente de la puerta del local.

Su fama ha crecido con los arroces y las fideuás, especialidades difíciles de encontrar comme il faut en la isla, aunque también es verdad que cada vez hay más chefs que se acercan a la realidad mediterránea en sus cartas. Este mediodía probaremos la fideuá (los arroces quedarán para una segunda visita), con calamar y gambas, elaborada con gusto y finura, equilibrada y suave. Bien, bien…

La Escalera. Santa Cruz. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.
La Escalera. Santa Cruz. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.

Antes, no obstante, pasan por la mesa una ensaladilla de batata con cebolla roja encurtida más que solvente, bien integrada, melosa, sofisticada. Y un atún semicurado en gazpacho de almendras cañero y goloso.
Corta incursión, cierto, pero que me está prometiendo futuros gozos…

La Escalera
Santo Domingo, 7

Santa Cruz de Tenerife. Tenerife. Islas Canarias
Tel. 822619403
Cierra lunes y martes y noches de miércoles, jueves y domingo
Precio medio: 35 €

Con excitantes promesas y justa fama en el restaurante El Santo, el joven chef Abraham Ortega, junto a Aser Martín en cocina y José Pérez en sala y vinos, abrió por fin (en medio de la pandemia) su local propio-propio: Tabaiba. Cocina muy contemporánea con alto producto, destellos canarios, complejidad (a veces rozando el barroquismo) compositiva y mucho camino por delante.

Música recomendada: I put a spell on you (Marilyn Mason)

Aunque ya lo había conocido informalmente en El Santo (en formato de pase, una noche hará un par de años con un grupo de periodistas), donde pude certificar su gestualidad creativa y su talante explorador (y, desde luego, su extraordinaria ensaladilla de batata), este es mi primer encuentro canónico con la personalidad culinaria de Abraham Ortega y su nuevo (y delicioso) restaurante Tabaiba, en Las Canteras, el hot spot gastronómico de Las Palmas de un tiempo a esta parte.

Tabaiba abrió en febrero, obviando el pandemónium reinante, en un local que se ha diseñado cuidadosamente, con la cocina abierta presidiendo y con mucho mimo atmosférico. En efecto: de entrada, un Vega Spínola, un blanco de Lanzarote envejecido con soleras de 20 años a la jerezana. La sensibilidad es un vector en este restaurante… Y la exquisitez en el servicio, caray. De esta suerte, quedamente, van apareciendo la mantequilla de cabra con almendras y pan de masa madre y los minuciosos snacks: hoja de espirulina con escaldón; bocadillo (merengue seco y liviano de matalahúva) de chorizo de Teror (especie de sobrasada local) con queso curado; y un bloody mary en trompe l’oeil con vodka Blat, grancanario y señalado como el más puro del mundo. El territorio está marcado…

Restaurante Tabaiba. Las Palmas de Gran Canaria. Gran Canaria. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante Tabaiba. Las Palmas de Gran Canaria. Gran Canaria. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

Con ya más entidad, el homenaje a la trashumancia, todavía presente en las cumbres de Gran Canaria, a partir de un requesón de suero de leche de oveja, praliné y una bola de foie gras al ron Aldea 15 años recubierta de jaramago, el alimento de las ovejas. Al lado, pan de Cerdeña o carasau. Gran Canaria interpretada desde la complicación taxonómica.

Sube el tono. Ostra (tartare con manzana) y tuétano (crema ahumada) con espuma de sidra Niebla. Un plato de concepto a trabajar y depurar para evitar la desnaturalización de la ostra, cuyo sabor se extravía en el maelstrom organoléptico. Algo que también se advierte en la siguiente salida, la tartaleta (lechuga de mar) de royal de camarón soldado de Mogán, una combinación que, con un toque de ceviche del crustáceo, resulta golosa, sí, pero poco clemente con el camarón.

Restaurante Tabaiba. Las Palmas de Gran Canaria. Gran Canaria. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante Tabaiba. Las Palmas de Gran Canaria. Gran Canaria. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

Los otros mundos de Abraham se abren con la vieja sancochada. Ciertamente, con el producto directo el chef se sale. Una de las mejores que recuerdo… Asombrosa cocción del pescado, textura milagrosa, refinamiento que sólo se exalta con un sutil gazpachuelo con vinagre macho y pimienta palmera. Un hit. Y me suscribo a mí mismo con el pichón de Bresse, perfecto, con mojo rojo hervido y cebolla braseada. Así pues, a mi juicio, Abraham debe afinarse más en las composiciones conceptuales y técnicas, porque la base, el producto, las hechuras, la muñeca y la sensibilidad a caballo entre Canarias y su mente están sobradas.

Postres. El turno de Aser. Hoja de higuera con granizado de higuera, perlas de licor de higuera con ron, sorbete de la hoja y cristal de azúcar de higuera. Un fresco e interesante análisis… “Homenaje al LSD”: otra inmersión, en este caso en los cítricos (limón verde, salteado de lima, gel de maría luisa, rocas efervescentes). Remate con rosquetes y quesadilla.
Abraham lo ha conseguido. Ahora le toca acabar de esculpir su imaginario y refinar su creatividad.

Tabaiba
Portugal, 79

Las Palmas de Gran Canaria. Gran Canaria. Islas Canarias
Tel. 928 02 70 55
Cierra domingo noche, lunes y martes
Precio medio: 55 €

No me cabe ninguna duda de que Juan Santiago, el joven chef-propietario de Hestia, está llamado a la gloria gastronómica. Estricto con el producto, limpio en las ejecuciones, esencialista en las composiciones, sensible en los acabados y fino en las sensaciones. Todo ello, vectores del talento culinario. Alégranos el día, Juan…

Música recomendada: Knockin’ on Heaven’s doors (Guns N’ Roses)

Formado en la opulencia de Salvador Gallego (durante el tiempo que el chef madrileño asesoró en Las Aguas del hotel Bahía del Duque, Tenerife) y, por si fuera poco, en el clasicismo canónico exigido por el ex Ministro Principal de Escocia, Alex Salmond (“¡no sabes la cantidad de filetes Wellington que tuve que hacer!”), del que fue cocinero en Edimburgo, Juan por fin se quitó el polvo de los zapatos y abrió el Hestia, en la capital de Gran Canaria, no muy lejos de la playa de Las Canteras. No fue casualidad el nombre de Hestia porque, además de ser aquella la diosa griega del hogar y de la lumbre, que sería lo obvio, también la deidad era famosa entre los helenos por su calma, su carácter pacífico y su empatía, virtudes todas ellas que, mutatis mutandis, ornan la cocina de Juan. Sí; Juan la juega bien desde el principio, que es el producto, respetándolo monacalmente y acariciándolo tan sólo con combinaciones de origen clasicista matizadas, eso sí, de modernidad. Con ello consigue la certidumbre sápida sin renunciar a la ligereza, la limpieza, la lírica. La suya es una cocina amable pero con puntos revoltosos, minimalista en las apariencias pero muy trabajada en los entresijos. O sea, mola.

Hestia. Las Palmas de Gran Canaria. Gran Canaria. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Hestia. Las Palmas de Gran Canaria. Gran Canaria. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

Con un paisaje interiorista sencillo pero recoleto, la cocina vista y la mano de Estela Heredia en el servicio, Juan propone un menú degustación sobrio (esperaremos a que su creatividad se vaya soltando más) pero lleno de gozos. Gozos que ya se delatan en los snacks, la galleta de aceituna negra con crema de queso, la lubina ahumada (Aquanaria) sobre crujiente de su piel y amaranto, y la tartaleta de paté, una forma lúdica de entender el clásico (y muy de moda) “pâté en croûte”.

Y comienza la fiesta. Setas de Gran Canaria (boletus, lengua de vaca, champiñones…) con salsa de setas y demi-glace, crema de papas antiguas, sus chips, yema de huevo y… melanosporum brotando de la mandolina. Todo impecable, aunque destacando el puré, magnífico. El arroz arbóreo ahumado en frío (barrica de Jerez), mantecado con queso de oveja curado y con láminas de pera adolece de un dente perfecto (algo congénito en Canarias, me temo), pero se salva gracias a su precioso equilibrio, fruto de la técnica y la sutileza del chef. La vieira, un producto que siempre se me antoja tedioso, viene alegrada con tomate secado al sol y un refinado caldo de jamón ibérico. Sí, perfecta textura y la delicia del soasado.

Hestia. Las Palmas de Gran Canaria. Gran Canaria. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Hestia. Las Palmas de Gran Canaria. Gran Canaria. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

El punto de inflexión es la gran lubina atlántica de Aquanaria. Juan la elabora con exactitud suiza, la envuelve en una fina hoja de acelga y la acompaña de papa negra mantecada y un sutil curry verde. El gran plato del menú, por materia prima y por la clase de Santiago. La carne: solomillo de ternera lechal (algo rudo, muy probablemente problema de la pieza) con una espectacular salsa de pimienta verde.

El prepostre es un erotismo de fresas de Valsequillo a la llama, crumble de té matcha, helado de mascarpone y pimienta rosa. Otro momento de subidón: los quesos. Media Flor de Caideros (¡oh!), Moya, Fontanales de La Paca, Morbier, Comté y el extravagante Shropshire (con achiote), en una panorámica de brillos que nos ubica en iguales placeres con distintas geografías. Una lección sin chauvinismos.
Y, oye… Mousse de chocolate, chile y almíbar de cereza. Puto placer… Sí, ¿qué pasa?

Hestia
Leon Tolstoi, 3

Las Palmas de Gran Canaria. Gran Canaria. Islas Canarias
Tel. 928 49 73 60
Cierra domingo
Precio medio: 60 €

En la belleza slow de La Orotava, oculto entre las empinadas callejas, se encuentra el Dabeke, un restaurante que, sin aportar nada nuevo al panorama, con algún brillo y algunas sombras en las ejecuciones, ofrece no obstante una cocina comercial con buen producto, suculencias y raciones opulentas en un ambiente recoleto y calmo. Y bueno…

Música recomendada: Sweet Jane (Cowboy junkies)

¿Dabeke? El acrónimo de los tres miembros de la familia propietaria, OK, pero muy poco comercial y difícil de recordar. Extravagantes inspiraciones a veces las de los cocineros con los nombres de sus restaurantes…
Bueno… Como decía, el establecimiento se emplaza en el casco antiguo de La Orotava, esa sugestiva geografía urbana que nos lleva al XVII… Tres plantas, con la cocina en la entrada, conforman la arquitectura del restaurante, de aire rústico pero cuidado y discreto. En la cocina mandan el kamado y el chef, Enrique Luis.

Restaurante Dabeke. La Orotava. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante Dabeke. La Orotava. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

La cena. Mal día hoy para dejar de esnifar pegamento, porque, nos anuncia el jefe de sala, no hay ni croquetas de queso ni codillo, al parecer, los dos grandes hits de la casa: “lo hemos acabado al mediodía”. Pues nada… Nos ponemos en manos del cocinero y le pedimos que nos explique su historia.
Comienza con una mantequilla de hierbas rústicas y pan de masa madre maison. Y, tras una vichyssoisse de puerro y calabacín al curry de cortesía, llegan las vieiras asadas con un leve toque de curry. Textura conseguida. Lo siguiente es una ensalada de rúcula con queso de cabra de rulo y peras al vino sin ninguna gracia ni relato. El tartare de patudo con aguacate, coronado con un huevo frito (que aparece con la yema encurtida en soja pero reventada) y acompañado de chips de batata es correcto. Otro tartare: de wagyu nacional con papadum, potente, aunque falto de picante (una de las comensales ha pedido prudencia).

Llega ahora, a mi juicio, lo mejor: el rejo de pulpo frito parcialmente en panko, con papas antiguas al limón y alioli cítrico. Morbidez, sabor, finura. Más rudo en la presentación, aunque goloso, es el huevo a baja con jamón ibérico, setas locales y espuma de papa, todo un clásico. El último envite es el arroz de rabo de toro (la mujer del cocinero es cordobesa), un meloso que, sin embargo, aparece en la mesa algo pasado, una lástima porque el sabor es justo y equilibrado. Rematamos con un contundente ataque dulce (demasiado, por supuesto): el hojaldre con dulce de leche, gianduja y chantilly de vainilla, ya te imaginarás.
Y esto es todo, amigos.

Dabeke
Candelaria, 9

La Orotava. Tenerife. Islas Canarias
Tel. 922 33 27 26
Cierra domingo y lunes
Precio medio: 35 €  

Llevaba ya unas semanas intentando pillar mesa en el Etéreo, el restaurante de Pedro Nel en Santa Cruz de Tenerife-algo no fácil, por cierto-, espoleado por los ditirambos que, sobre su clase culinaria, me había cantado el colega Francisco Belín. Por fin, hace un par de días, lo conseguí. Y la espera estaba justificada…

Música recomendada: Ohne dich (Rammstein)

Pedro Nel es colombiano, aunque sus 30 años en las Islas (primero en Gran Canaria, luego en Tenerife) ya han configurado su estilo como uno de los más brillantes ejemplos de la Nueva Cocina Canaria, en su caso como un compromiso goloso y confortable entre los grandes productos (locales y también nacionales) y un lejano regusto latinoamericano. Y esa clase que no mentía Belín. Sí, Nel es un chef aplomado, seguro, serio en la técnica, feliz esclavo del sabor, honesto en sus elaboraciones, chispeante y travieso en los acabados. En otras palabras, una culinaria imposible de declinar para cualquier persona con sensibilidad gastronómica… y adicta de los gozos mundanos. Porque el deleite es lo que está, por debajo, por encima y en medio, de cada una de las composiciones de Pedro. La delectación es el ingrediente estrella en Etéreo. La cocina de Nel es, en fin, un coloreado mapa de goces.

Etéreo by Pedro Nel. Santa Cruz. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Etéreo by Pedro Nel. Santa Cruz. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

Con una puesta en escena de gusto burgués moderno, de una cierta opulencia, pero con limpieza, el restaurante recibe con una gran cámara llena de prometedoras carnes (sus maduraciones no van más allá de los 60-90 días), lo que indica que la parrilla tiene lugar preferente en la cocina, vista, por cierto. Sí, aquí las carnes (fundamentalmente de Egatesa) tienen vara alta. Pero esto no evita una carta llena de alegrías menos poderosas, aunque siempre exquisitamente trabajadas. Y deliciosamente presentadas en sala por la suave (pero muy puesta) jefa, la moldava Olga Esanu, criada y lanzada profesionalmente en Santander hasta descubrir que, en Santa Cruz y en pleno invierno, podía ir con “cholas” (chancletas). La unión entre cocina y sala es, pues, virtuosa.

Ubicados ya en el escenario y abierta la bolsa de papel que contiene cubiertos y servilleta (y que es idónea para guardar la mascarilla), llega el aperitivo, unos wonton fritos para untar en el fino babaganoush, del que soy fan impenitente. El primer mandamiento es el ceviche, algo inevitable en un colombiano, canónico, con corvina y todo el resto, y del que hay que decir que es “verdadero” y afortunadamente picoso, gracias. Pedro es refinado, pero no huye de la “realidad” organoléptica. Acordamos con Olga un pequeño homenaje con el Benje 2018 del gran Roberto Santana. Una gran (aunque bien sabida) elección, a fe.

Etéreo by Pedro Nel. Olga Esanu. Santa Cruz. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Etéreo by Pedro Nel. Olga Esanu. Santa Cruz. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

Bien calzados, entonces. Y las cantarelas salteadas con huevo poché (aquí se pasó la cocción) y enamoradora salsa de pan con tomate, una receta de alto morbo a pesar del huevo. Volvemos a lo de los goces… Ahora el que se anuncia como uno de los greatest hits de la casa: empanadilla de carne, con su huevo, sus aceitunas y un crujiente de la masa intachable. Para darle más rollo, sriracha en tubo, maison, de picante auténtico. Nel podría vivir sólo de esta empanada… “De hecho, voy a abrir en breve una empanadillería aquí, en Santa Cruz”, ríe Pedro. Ya soy fan.

El cherne con batata es otro momento cumbre. Por cocción, por textura y por combinatoria. Sencillo, pero exaltando el pescado comme il faut. Placer directo. No vamos a entrar en el mundo profundo de las carnes, otro día, pero no queremos evitar el solomillo de añojo, sutil, que Nel viste con una exasperante crema de queso majorero y ratatouille y acompaña de unas señoriales papas fritas que rozan la cumbre.

No hay piedad para el carro de quesos: brie, camembert, pecorino trufado… Ni para el casi soufflé de queso con frutos rojos y negros, erotismo final. O no, porque luego fue el turno de Agustí, su AT Roca rosado y la plática.
Gozando, tío.

Etéreo by Pedro Nel
San Antonio, 63. Santa Cruz. Tenerife. Islas Canarias

Tel. 922 19 41 95
Cierra domingo noche
Precio medio: 40 €

 

La Bola, del chef Jorge Bosch, es el restaurante que hoy desfila en artículo de 2018 de Elena Barrios. Cocina traviesa entre la tradición y lo lúdico con generosas vistas al mar y lounge coctelero al fresco.

Música recomendada: Dr. Feelgood (Aretha Franklin)

Jorge Bosch abrió La Bola hace 5 años con un concepto hasta hoy invariable: darle una vuelta al recetario tradicional, con técnica y buceo en la antropología isleña. Asegura que su “kilómetro cero” va desde Punta de Orchilla (El Hierro) hasta Órzola (Lanzarote). Hoy, en su nuevo local, mezcla de rústico y vintage, y unas vistas privilegiadas sobre el Valle de La Orotava y El Teide, un equipo consolidado ahonda en esta idea.
En sala, al pie del cañón siempre, su mujer, la argentina Paula Mastropierro, luciendo barriguita, esperan su primera hija. Juntos han pasado por las distintas etapas de Bosch, desde sus varios años en el Hotel Villa Cortés, su triunfo en el Campeonato de España “GourmeTapa Estrella Galicia” en Gourmets 2014…

La Bola. La Matanza. tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
La Bola. La Matanza. tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

Este joven, pero ya veterano chef, recibe en su nueva e inmensa cocina y habla tranquilo del futuro: investigar y buscar productores que estén en su onda. Siempre con el acento en el producto, arranca con un refrescante tomate ecológico del mercadillo de la zona, infusionado de albahaca, junto a un salmorejo, en probeta, acompañado de mini burrata -¡pizza líquida!- y la algo aburrida crema de berros con mini piñas de millo. Versionando los churros de pescado de San Andrés, elevando este aperitivo a su máxima expresión: jugosidad del pescado y una impecable fritura.

Sigue el finger food con el pulpo frito con alioli de su tinta y pimentón de La Vera. Entra en materia con picoso tartare de atún patudo con ali oli de mango. ¿Más pan, Jorge? Viene el encebollado de bacalao (confitado) con papa ojo de perdiz: un too much, y sigue la caña con la papa rellena, una suerte de ‘bomba de la Barceloneta’ pero rellena de carrillera… Y poca broma, que el festejo continúa con la carrillera que se divierte con yema líquida rebozada.
El sol empieza su juego de brillos tras las nubes sobre el valle… Bosch, puro canary rock and roll man.

La Bola
Calle del Sol, 7. La Matanza de Acentejo. Tenerife. Islas Canarias
Tel. 922 57 75 33
Cierra: Domingo noche, lunes y martes
Precio medio carta: 30 euros

Me lo dijo el colega «Ping pong» que se lo había dicho el amigo Toño Armas (El gusto por el vino) que en el remoto macizo de Teno había algo bueno. No perdamos el tiempo: Tasca Baracán en El Palmar, Buenavista, entre las cumbres del Norte de Tenrife…

Música recomendada: Call me the breeze (JJ Cale)

Aunque llegar cuesta más de lo que parece. Son una infinidad de capciosas curvas («paellas») las que toma, camino a Masca, aparcar en El Palmar, cunetas repletas de los clientes de «los pollos» (lugar de fama para comer o pillar el ave asada), de moteros y de fans de la tasca, que se ve obligada a dar turnos para poder acoger a los fervorosos del lugar. Una vez en posición, sin embargo, todo ha valido la pena: tío, estas cumbres, este verde acolchado tan sensual justo en frente. La casa lleva 30 años dando cuartel, momento ahora de los hijos que recogen, mantienen y elevan el nivel de los padres. La tradición requiere de cariño y movimiento. Y esto es lo que hay: platos canarios sin contemplaciones pero con producto, cocciones y acabados que nos gustan a los que vamos, ejem, entrenados.

Nos ha tocado el turno de la una del mediodía. Vemos con envidia a los comensales que se apalancan en las poquísimas mesas del porche, a la sombra del sol, y pasamos adentro. Servicio joven y las promesas de «Ping pong» por desvelar -«nos pusimos hasta las trancas, con vinos, licores (whisky), cafés y todo por 24 euros barba»- en la mente.

Tasca Baracán. Buenavista. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Tasca Baracán. Buenavista. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

El comedor es impío: mesas más altas de lo que dan las rectas y martirizantes sillas (y mido 1.86), sonidos en reverberación atroz; pero nada qiue impida seguir la senda que prometía Toño. Hay «fueras de carta» que ya delatan algo más de lo que se deja ver: setas de cultivo ecológico, «tequeños» venezolanos, secreto 100% ibérico… Hay gestualidad gastronómica. Y la primera (y palmaria) muestra de ello es el surtido de quesos. Poca coña: tres piezas de altísimo nivel de Alexander (Natur Teno), el quesero de culto de Teno, todo un figura al que el año pasado un distribuidor peninsular le compró toda la producción. Empezamos arriba, hermanos (en Canarias el queso se toma siempre antes de comenzar la comida). Cabra a saco: corteza enmohecida de dos meses, lácticos juguetones; semi curado ahumado, más standard; y curado al puto aire ocho meses, profundo y polinómico. ¡Caray!

Una cuarta de vino de la zona será el anclaje. Zumo de uva, frutas sin disimulo pero nada de agresividad. La selección. Escaldón (gofio, en este caso de millo y trigo, mezclado con caldo) de bacalao, con topping de pollo y, como mandan los cánones, con cebolla roja y mojos. El punto Baracán: la extrema sedosidad de la mezcla. Las croquetas especiales (las van variando) son hoy de champiñones y queso de cabra y de cabrales y cebolla caramelizada. Sin  ser nada muy destacable, su textura es amorosa y su frito crujiente.

El apartado de carnes es, como se imaginará, la parte del león. A pesar de la tentación de la carne frita (y de que hoy no hay el selecto cabrito de Alexander), la elección recae en la carne de cabra, un estofado que muestra el refinamiento del cambio de generación por cocción respetuosa, puntito picoso y unas papas fritas «comme il faut».
Y nada más, que no es poco. O sí: un pase por la pastelería El Aderno, la original, en Buenavista, para hacer de la tarde de Netflix erotismo moroso de sofá.

Tasca Baracán
Carretera El Palmar, 131
Buenavista. Tenerife. Islas Canarias
Tel. 922 12 79 69
Cierra lunes noche, martes y miércoles
Precio medio: 18 euros