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Ancor Sánchez alardea de ser un estajanovista de la restauración. Y sí, pero con un matiz que lo estelariza: tiene talento. Su cocina, siempre producto local de culto y la tradición como base, brilla luminosa al sol y el azul gomeros, sabrosa, afinada, contemporánea. Y con “muñeca” privilegiada. Entremos en La Salamandra

Música recomendada: Nothing else matters (Metallica)

Grancanario pero apalancado en La Gomera desde hace años, Ancor se recorrió diversos hoteles y restaurantes (uno de ellos, como jefe de grill, con Fabián Mora, el otro must de la isla) tras sus estudios de Hostelería hasta abrir su primer local, el seminal Gastrobar La Salamandra. Allí, con una cocina más “miniatura”, marcó territorio, pero los viejos clientes del grill, donde tocaba gran producto, lo fueron empujando hacia una culinaria más generosa. Y así fue cambiando La Salamandra hasta que, hace pocos meses, ha bajado unos pocos metros, desde la calle Real, hasta la mismísima plaza de la capital.

El cambio le ha servido para adecuar espacio e instalaciones y armonizar “stajanovismo y talento”. Es decir, menos clientes, carta más corta, muchas sugerencias frescas del día –“mi fin es trabajar en carta sólo mis clásicos, y todo el resto del mercado, sin tocar cámara”, explica- y conjugar trabajo y vida, aunque sólo hace falta hablar con él cinco minutos para ver que una cosa, en su caso, es la otra.

David, sala, peto y berenjena. La Salamandra. San SEbastián de La Gomera. La Gomera. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
David, sala, peto y berenjena. La Salamandra. San SEbastián de La Gomera. La Gomera. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

El restaurante, que incorpora lateralmente una heladería artesana (exasperantes sabores), es pequeño (cinco mesas) pero cuenta, en la “sala de máquinas”, con todo. “Nada que ver con cuando empecé-recuerda-, que tenía la pacojet encima de la barra y la josper debajo”. No, ahora, el confort está garantizado. Y también las esencias gomeras, la identidad gastronómica.

Es por ello que la primera salida es el carpaccio de peto (el del Smokehouse La Gomera ya explicado en esta sala) sobre tomate picoso, de textura refinada, poca grasa y con la acidez del tomate levantando las alegrías. Es entonces cuando el hermano de Ancor, David, propone un vino gomero, elaborado con la peculiar forastera, el Montoro (frutas blancas, toques tropicales). Y cuando llega también uno de los hits, el milhojas de berenjena con savia de palma, en tempura y con brandada de bacalao. Fino crujiente, equilibrios ensoñadores, clase. En cuanto al tartare de rabil gomero con mahonesa de kimchi, adolece de más picante, de más rock and roll.

Rabil, pappardelle, cabrito y costillas. La Salamandra. San SEbastián de La Gomera. La Gomera. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Rabil, pappardelle, cabrito y costillas. La Salamandra. San SEbastián de La Gomera. La Gomera. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

Inesperada sorpresa es la que ofrecen ahora los pappardelle al pesto, y no sólo por la perfecta ejecución, sino por el añadido de otra grandeza gomera: los berros. La promiscuidad de aromas y matices… El cabrito que sigue es local, medio asilvestrado, criado en total libertad en las montañas. Fascinantes equilibrios, amorosas texturas, refinamiento. Por fin, las costillas de cerdo ibérico confitadas, con teriyaki de palma, frutos secos y base de puré de papas. Jugosas, toque josper, suaves.
Grande La Gomera.

Helados. La Salamandra. San SEbastián de La Gomera. La Gomera. Islas Canarias.
Helados. La Salamandra. San SEbastián de La Gomera. La Gomera. Islas Canarias.

Los helados, obligados
Elaborados con frutas locales. El de pistacho (obviamente no gomero) es de los mejores que he comido en mi vida. Puro pistacho, puro.
Espectacular por su cromatismo el de mango, maracuyá y guayaba, sensaciones en fresco torbellino. Y logradísimo el de mousse de chocolate, erotismo envolvente.
Helados en la cumbre. 

La Salamandra
Plaza de La Constitución, 14

San Sebastián de La Gomera. La Gomera. Islas Canarias
Tel. 626 22 33 01
Cierra domingo y lunes mediodía
Precio medio: 30 €

El londinense Jason Pipe llegó a La Gomera con 16 años y, tras media vida dedicada a la pesca (incruenta) de altura con clientes de medio mundo en esas aguas privilegiadas de grandes atunes y afilados marlins, se ha propuesto convertir el “peto” (curioso pez parecido a la caballa) en símbolo marino de la isla. Su “Smokehouse La Gomera” es el principio…

Música recomendada: Mingulay boat song (Richard Thompson)

¿Peto? Sí, un pez del grupo de los escómbridos (y, por tanto, “primo” de los atunes), muy desconocido pero con un más que interesante valor gastronómico. Y con una pesca tradicional ejemplar en su sostenibilidad. Cierto; se pesca con el ancestral método de la vara (especie de arpón con anzuelos), arrastrando un peto de madera y esperando a que el pez se acerque a curiosear para lancearlo y subirlo al barco a mano. Hay que tener en cuenta que este pez (en inglés, wahoo) es uno de los más veloces del océano (80 km/h). Poca broma…

El peto y su pesca artesanal.
El peto y su pesca artesanal.

Ya vamos llegando a San Sebastián, capital de La Gomera, tras rockear las infinitas curvas que toma el camino desde el recoleto y delicioso aeropuerto de la isa, los sensuales verdes y el Teide asombrosamente suspendido sobre las nubes más allá del mar… La arbolada plaza de La Constitución es el lugar para encontrarse con Jason, cuya Smokehouse se encuentra a pocos metros. Sopla el viento, pero el día brinda brillante con el sol gomero.

Plaza de La Constitución. La Gomera. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.
Plaza de La Constitución. La Gomera. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.

Charlamos con Jason y soñamos océano. Llegado desde Londres con sus padres a los 16 años, creó una empresa de charters de pesca de altura y, poco a poco, fue consiguiendo clientes especializados de todo el planeta. “Una pesca deportiva a lo grande, atunes rojos y marlins, pero siempre para soltarlos”, aclara. Aunque sigue patroneando un barco para clientela top, su vida cambió cuando conoció a su actual socio, Juanjo Farray. Es verdad que Jason, desde siempre, gustaba de ahumar pescado (y carne) en su casa, con artilugios domésticos modificados, pero fueron las pláticas con su colega las que lo decidieron, por fin, a ver el ahumado como una posibilidad empresarial. Y el peto, a quien nadie hacía caso, como su bandera. A Jason le fascinaba su ligereza organoléptica, su remota pesquería y, desde luego, poder trabajar con un Km 0 estricto y continuado, porque el peto se puede pescar sin trabas. Decidido.

Peto y bacon ahumados. Smokehouse La Gomera. La Gomera. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Peto y bacon ahumados. Smokehouse La Gomera. La Gomera. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

“Canariedad”, dice, como filosofía. Y sí: primero la salmuera, con sal de Janubio (Lanzarote); segundo, la parte dulce aplicando savia de palma de La Gomera; y tercero, un ahumado ligero, respetuoso, conseguido con “galletas” de serrín de brezo o haya conglomeradas con almidón de papa. En estas estaba a principios del año pasado cuando llegó la pandemia. El tiempo se alargó… Tenía que hacer algo para financiarse rápidamente, ya que el peto lo vende sólo para la restauración (lo tienen afamados establecimientos como El Silbo Gomero, Bésame Mucho Lilium, La Salamandra…). Y fue el bacon. Eso sí podía tener tirón en los lineales. Mismo sistema, pero con cochino blanco canario de Tenerife. Y de aquí a uno de sus últimos hits: el pastrami. Utiliza la pieza llamada peceto (cuarto trasero de la res), salmuera con savia de palma gomera y especias durante ocho días, rebozado posterior con especias, ahumado y, por fin, con una nevera de playa tuneada con una resistencia casera y un motorcito de acuario, 48 horas de baño maría a 65ºC.

Actualmente, Jason, además, ha lanzado en formato tarro el peto ahumado (y natural) en aceite y ya está trabajando en una versión envasada con pimienta palmera.
Y tras vencer la EA (“Estupidez Artificial”) de los algoritmos de Facebook, que entendían “Smokehouse” como fumadero de cannabis y los lomos de peto como placas de hachís, la Smokehouse de La Gomera acomete con fuerza el lanzamiento del peto ahumado como una de las (muchas) delikatessen canarias.
Toda la suerte.

Smokehouse La Gomera
Virgen de Guadalupe, 11

San Sebastián de La Gomera. La Gomera. Islas Canarias
Tel. 629 022 271
smokehouselagomera.com
info@smokehoselagomera.com

Soy fervoroso de los vinos extremeños Habla, una bodega singular por su inconformismo sincero, porque cada lanzamiento es una expectativa inédita, por la intrepidez de sus propietarios en extraer sueños de una tierra de feraz vigilia, por elaborar vinos de extremada personalidad y por su márketing fascinador. Sí, soy creyente de Habla. Por eso oí otra vez los claros clarines cuando llegó, a la misma puerta de mi domicilio, el nuevo champagne de la casa, el Moses nº3.
Que suene el glam rock

Música recomendada: Perfect day (Lou Reed)

Es ésta que tengo en la mano la tercera “salida” del muy especial champagne Moses de Habla, la número 3. Como en las dos anteriores (el 1 y el 2), un blanc de blancs elaborado en las prestigiosas tierras de Côtes des Blancs (Champagne). También, comme toujours, de añada única, ahora la 2015, año desde el cual el vino ha estado regalándose con sus lías y hasta de swingwing con el roble. Un trayecto ciertamente sofisticado hasta llegar a mi cubitera.

El Moses nº3 nos aclara el origen del nombre de la bodega Habla: la conocida escultura de Moisés (“Moses” en inglés) de Miguel Ángel tiene un pequeño golpe en la rodilla, y se dice –se non è vero è ben trovato– que el causante fue el propio artista, que al verlo tan perfecto le exigió que hablara (¡“Habla”!), y al no hacerlo, golpeó la obra con un martillo. “Habla” es, a partir de ahí, la filosofía fundacional de la bodega de Trujillo, en este caso apelando a la expresión del terroir.

En el centro de la experiencia Moses nº3, en lo intangible, la sensualidad, el erotismo parsimonioso. Luego sus aromas, suaves, morosos y sin aristas…

Pero es preciso volver al champagne. El primero de los placeres que otorga es la ensoñación de dejarse mesmerizar por sus finísimas burbujas, de incesante movimiento. Porque este champagne, como todas las sofisticaciones gastronómicas, merece ser “degustado” con todos los sentidos. Una simple cuestión de multiplicación de placeres. En el centro de la experiencia Moses nº3, en lo intangible, la sensualidad, el erotismo parsimonioso. Luego sus aromas, suaves, morosos y sin aristas, nos llevarán a delicados perfumes florales, a frescos cítricos y a ese amoroso recuerdo cuando, de pequeños, pasábamos por delante de una confitería. Y por fin, esa maldita y sutil mineralidad que nos fascina…

Cuando a la postre ya nos rendimos a la copa, todas esas delicadezas siguen ahí, en un refinado y fresco equilibrio entre los cítricos, las leves frutas, lejanos toques tostados… Y entonces ya no podremos parar.
Lo abrí ayer, día de mi aniversario, porque me pareció una buena idea.

Champagne Moses nº3
Bodegas Habla

Premier Cru Blanc de Blancs (100% Chardonnay)
Añada 2015
PVP: 55 € (aprox.)

Corren tiempos raros, pero esto no ha evitado que el conocido empresario hotelero alemán, Axel Gassman, acabe de abrir un vibrante restaurante-beach club en su espectacular hotel Villa Cortés (Arona, Tenerife). Eso sí, lo ha hecho con el gran chef (y neohumanista) Diego Schattenhofer, hechicero culinario, inabarcable creativo y estajanovista vital. Todo resplandece…

Música recomendada: Mad about the boy (Lena Horne)

La Gomera y su inquietante perfil desvaído de azul mesmerizan la mirada desde la gran terraza del OA (Océano Atlántico). El resto de la panorámica es mar, sólo mar.

“Es sólo un beach club -advierte Schattenhofer-, aunque con los mejores productos marinos”. Por supuesto. Diego no conoce más que la soledad de las cumbres cuando se trata de cocina y materias primas. Demiurgo del grupo creativo y experimental Gastrosinapsis, junto con diversos científicos y varias universidades, a él debemos (entre un catálogo abrumador de trabajos) la recuperación, taxonomía y usos de diferentes pescados y mariscos canarios prácticamente olvidados (o fuera de uso generalizado), un trabajo ímprobo para enriquecer la (muy desconocida) gastronomía isleña pelágica y generar riqueza transversal. Pero, ya se sabe… Los pioneros acaban a menudo con una flecha en la cabeza. No es el caso de Diego, si bien, se lamenta, “estamos trabajando con diversas especies marinas, todas ellas con una gran presencia en nuestros mares -erizos, lapas, ortiguillas…- y que, sin embargo, no consiguen el apoyo político para su explotación sostenible. No es comprensible”.

Pescados del día. OA Beach Club. Hotel Villa Cortés. Arona. Tenerife. Foto: Xavier Agulló.
Pescados del día. OA Beach Club. Hotel Villa Cortés. Arona. Tenerife. Foto: Xavier Agulló.

Confío no obstante en el tesón científico de Diego y su grupo, porque no se le conoce desmayo a este cocinero extrañamente versado en biología, pesca y “linajes” remotos dada su personalidad psicológica inquebrantable y entregada siempre al “más adelante”. En el OA, por ejemplo, está echando 16 horas diarias para que todo salga como ha imaginado. Las otras las consume (como siempre) leyendo, con intensos trabajos de campo en compañía de pescadores, ganaderos y otros productores, en los laboratorios de investigación, viajando a los orígenes, fabulando futuros… Diego no duerme; pero sueña.

El sumatorio del talento gastronómico (y sus proyecciones) de Diego y la audacia hostelera de Gassman han confluido de nuevo -no olvidemos el restaurante Taste 1973, en el mismo establecimiento, actualmente cerrado por la situación pandémica, que desarrollaron ambos el año pasado y que está a la espera de su reapertura cuando mejoren las condiciones- en una iniciativa culinaria. Porque Diego es el chef ejecutivo de los hoteles de Gassman (sus desayunos a base de cromáticas elaboraciones con huevo, siempre con Schattenhofer en directo, son ya mito en Tenerife), pero también es quien está acompañando singularmente a Axel en sus innovadores proyectos altogastronómicos. En la base y en las alturas. Virtuosa relación. Ahí está el novísimo OA, y no obstante las circunstancias.

Al fondo, La Gomera. OA Beach Club. Hotel Villa Cortés. Arona. Tenerife. Foto: Xavier Agulló.
Al fondo, La Gomera. OA Beach Club. Hotel Villa Cortés. Arona. Tenerife. Foto: Xavier Agulló.

El beach club, a pesar de que abrió hace sólo 15 días (y está por ver si, con el hotel, cerrará en unos días hasta Semana Santa o si permanecerá abierto en su entrada por la calle), cuenta con el trabajo “a tiempo real”, a pie de sala, de los tres hijos de Gassman (Arianna, Aki y Alessia) y de la directora de márketing, Cindy Ropraz, que se han conjurado, junto con el fino equipo del Taste 1973, para marcar territorio singular en la cocina marina de Arona, de Tenerife.

Ciertamente, uno tiene la sensación de estar ante un proyecto global, largamente querido y en el que se va a dar todo. Por supuesto la carta -muy completa- contempla “obligaciones” de hotel como las hamburguesas (gourmet, claro), los sándwiches apasionados, la pasta… Pero la parte del león surge de las aguas. De justo delante. “What you see is what you get”.

OA Beach Club. Hotel Villa Cortés. Arona. Tenerife. Fotos: Xavier Agulló.
OA Beach Club. Hotel Villa Cortés. Arona. Tenerife. Fotos: Xavier Agulló.

Diego, en primera línea de cocina (y en todas las demás), recibe a los comensales en el pase con un cocktail marino, junto a la vitrina llena de las capturas del día, en el que suma un bloody mary granizado, un salpicón de gambas y carabineros y un esférico de gamba, rematado todo por una bubble de humo de roble. Para desentumecer emociones.

OA Beach Club. Hotel Villa Cortés. Arona. Tenerife. Fotos: Xavier Agulló.
OA Beach Club. Hotel Villa Cortés. Arona. Tenerife. Fotos: Xavier Agulló.

Ya en la mesa, a solas con el océano, los snacks, una croqueta de gamba (de gamba), alioli y una fuente de gambas, jugosas, limpias. Todas las gambas, canarias, “ça va de soi”. El pulpo, un must have en la islas,  abaja, descansa sobre un exquisito guiso de papas antiguas, orgulloso de su perfecta textura. El arroz, elaborado con calamar fresco, es como leer a los místicos: sutileza y claridad de sabores tornándose sofisticación mental. Perfecto en todos los vectores, hasta en los muy crujientes pescados fritos de Fuerteventura que lo topean. El Taganán de Envínate, deliciosa esquizofrenia organoléptica, es un lujo añadido e inesperado para acometer el cherne, de sensaciones platónicas, jugando maliciosamente con un cálido caldo marinero. Impecable e implacable. Y esa pluma ibérica con sicalíptica yema frita y transparencias de ibérico que es “la espera” de la fardada final: el Wellington (duxelle de boletus), cuya monumentalidad rompería el sangrado de esta página.

Se aconseja, tras este viaje a la excelencia (sí, ya sé, “sólo un beach club”) una demora arriba, en la otra terraza, con deejay, algún cóctel travieso o el espumoso de Altos de Trevejos. Y el Atlántico.
Cometí “el error” de platicar con Diego ahí. Y sé que estaré tres días sólo pensando y merodeando en todo lo que me dijo, y sin dormir.

OA Beach Club
Hotel Villa Cortés
Arona. Tenerife
Tel. 922 75 77 00
Siempre abierto (de momento)
Precio medio: 45 €

Fascinante, genial, único… François Chartier, al que conozco desde los explosivos tiempos de El Bulli, el hombre que ha logrado domesticar las moléculas del vino y los espirituosos aliándolas en la provocativa gastronomía de las armonías, ha vuelto a golpear de nuevo con un sake que, por primera vez en la historia de Japón, se elabora en “blending”. Lo nunca visto: el Tanaka 1789 X Chartier. Ni te lo imaginas…

Música recomendada: Memories of Hiroshima (Stomu Yamash’ta’s Red Buddah Theatre)

El “sumiller molecular”. Así se llamaba a Chartier cuando empezó a trabajar con Ferran Adrià y cuando lo rompió todo con su libro “Papilas y moléculas” y su revolucionario método de “maridaje molecular”, que comenzó con los vinos y acabó siendo un complejo sistema sinérgico para la interacción organoléptica global en la gastronomía (recordamos su trabajo sugestivamente integrador, hace pocos años, con el chef Carles Tejedor en el hotel Sofia de Barcelona).

Aquel camino innovador que se inició a principios del 2000 ha llevado a François, tras años siempre en la primera y más osada línea por todo el planeta, a subvertir (virtuosamente) la propia esencia alcohólica de Japón, el sake, creando algo nunca visto allí: un “blend” a partir de diferentes sakes de la legendaria destilería Tanaka Sake Brewery Co (cerca de Tokio), detentadora de los secretos más ancestrales de esta bebida. Tanaka 1789 X Chartier.

Sake Tanaka 1789 X Chartier.
Sake Tanaka 1789 X Chartier.

La idea de Chartier, recrear un sake que se soñara vino. Sauvignon blanc de Sancerre y Chardonnay de la Borgoña, aromas y estructuras. Algo inimaginable a priori. Pero algo que también sedujo al Master (toji – Morikawa San) de la destilería. Y así, pisando donde nadie había hollado antes, comenzaron a trabajar los arroces y los procesos (siempre artesanos) hasta lograr “nuevos” sakes más estructurados los cuales, posteriormente, fueron los elementos armónicos del “blend” final. Seis sakes en total.

El 2018 que tengo en las manos es la suma (u otra operación matemática más complicada) de todo lo dicho.
A ello. Mastico semillas de aní, tal como indica François. Suaves anisados, albahaca, sí. Acidez chic… Mastico virutas de coco, siguiendo las instrucciones. Se despiertan las frutas, melocotón, piña, verdad, y el coco… ¿Es un vino?
Y cerrando los ojos me dejo llevar hasta el umami final…

“Hay otros mundos”, decía Paul Éluard, y algunos de los más sutiles y deliciosos están en este sake.

He preferido esperar un día para escribir unas líneas sobre Michelin 2021. Ahora ya está todo dicho, analizado y comentado por los colegas. Quedan sólo pues las reflexiones más personales…

Música recomendada: Hold on, I’m coming (BB King & Eric Clapton)

Debo decir que, a pesar de que siempre he tenido una mirada crítica a la guía roja, aun admitiendo y valorando su grandeza y su importancia estratégica en el sector, este aciago 2020 me he sentido más cerca de ella que jamás. Me consta que ha sido una labor caso heroica de todo el equipo Michelin haber logrado “cerrarla”. Es por esta difícil y hasta peligrosa complicación logística que han debido acometer los inspectores que los reproches deben ser medidos.

No sería justo, en el panorama de este último ejercicio Michelin, reclamar lo imposible; y si bien es cierto que, como cada año, se echan en falta muchos restaurantes (nuevos y no tan nuevos) que deberían estar, también lo es que muchos sí están, lo que, por cierto, se me antoja profesionalmente admirable. No ha sido banal visitarlos: todos sabemos como ha azotado la galerna a la hostelería, y desde toda la rosa de los vientos. Haberlo logrado me parece una proeza.
Sí procede, sin embargo, criticar la cicatería en las cumbres y sus estibaciones, porque incluso entendiendo que éste no ha sido el mejor año para la creatividad, ya veníamos de calificaciones mezquinas. Pero bueno…

En resumen. Michelin ha sido valiente con la ímproba elaboración de la guía a pesar de la pandemia, en un inequívoco apoyo a nuestra gastronomía. Ha sido valiente en el diseño de una gala de relumbrón salvando todas las complejidades sanitarias y técnicas. Ha sido valiente (e innovadora y prospectiva) con el lanzamiento de las “estrellas verdes”. Por todo ello, es precisa la felicitación (y agradecimiento) más entusiasta. Ahora sólo falta que, cuanto antes, sea valiente en su generosidad estelar cuantitativa (¿qué problema hay si tenemos tantos restaurantes de altura?) y que haga la justicia distributiva que todos estamos pensando en las alturas.
Y serviremos por fin las perdices.

La inquietud y el inconformismo de Ángel Vázquez, consejero del Cabildo de Lanzarote (Economía, Turismo y Agricultura), junto a la marca Saborea Lanzarote, están en el origen de este proyecto, de tres años inicialmente pero con visos de quedarse: dar a conocer, promocionar y difundir la gastronomía del territorio del Atlántico Norte (la Macaronesia, incluyendo Marruecos, Mauritania y Senegal, más Portugal y Galicia) a partir de sus productos, sus productores, su cocina, su cultura y sus posibilidades turísticas, con una insobornable filosofía de sostenibilidad, cooperación y transversalidad. Me moví a Arrecife, al Cabildo, para averiguarlo de primera mano. Así fue…

Música recomendada: Je t’aime mi amore (Salif Keita & Cesaria Evora)

Las cinco de la mañana no son horas, caramba. Pero qué le vamos a hacer… Viajo con los amigos Belín y Reina, con los que, una vez en Lanzarote, comparto desayuno en el clásico Charco Vivo, antigua casa Ginory, en el Charco de San Ginés. Bonita ciudad Arrecife, por cierto… Los “must” de la casa son los calamares a la andaluza y el pescado (corvina) rebozado, en montadito o bocata. Ambos productos son frescos y su frito muy limpio. El top del bar es, sin embargo, la suma de ambos: el “mixto”, que aquí se ríe del jamón y queso. Bocadillo enorme de corvina y calamares, que es lo que se pide el último en llegar, Suárez. Y por una vez, mira, el madrugón valió la pena…

Charco Vivo. Arrecife. Lanzarote. Fotos: Xavier Agulló.
Charco Vivo. Arrecife. Lanzarote. Fotos: Xavier Agulló.

Ya en el Cabido. Es el consejero Ángel Vázquez quien presenta la fiesta, junto al reputado chef Luis León y Juan Betancort, el hombre tras las bambalinas. Ángel lo tiene claro: el Territorio Atlántico Medio (AM) es una muy potente iniciativa para lanzar el turismo gastronómico, sostenible y exaltando la biodiversidad, en la Macaronesia (Cabo Verde, Azores, Madeira y Canarias; la costa norteafricana, con Senegal, Mauritania y Marruecos, y la suma de Portugal y Galicia), nombre griego que, dicho sea de no paso, significa “islas afortunadas”. Los clásicos se las sabían todas.

Aunque el punto de partida de la movida es de tres años, el proyecto, que cuenta con la marca Saborea, tiene vocación ilimitada en el tiempo. ¿Y cómo se va a iniciar la cosa? Con las I Jornadas Gastronómicas del Atlántico Medio, que tendrán lugar (pandemia obliga) sólo en Canarias, en las tres islas que participan de la empresa: Lanzarote, Fuerteventura y La Palma. 15 restaurantes de referencia de cada una de las islas, desde hoy mismo y hasta el día 17 de diciembre, ofrecerán, ya en menú temático, ya en platos nuevos de la carta, elaboraciones siempre originadas en productos y productores locales, así como vinos, todos ellos, además, intercambiables entre las tres islas. El año que viene, si todo va bien, se sumarán el resto de territorios. Para más info (restaurantes, menús…): https://territorioatlanticomedio.com/

La Molina de José María Gil. San Bartolomé. Lanzarote. Fotos: Xavier Agulló.
La Molina de José María Gil. San Bartolomé. Lanzarote. Fotos: Xavier Agulló.

Tras la presentación, iniciamos el camino hacia el restaurante Arenas, destino gastronómico del día. Pero antes, Juan nos acerca a San Bartolomé, al La Molina de José María Gil, un molino de gofio que construyó Gil en 1919. Es su nieta, Silvia, quien lo ha rescatado del olvido y lo ha puesto en marcha desde la máxima autenticidad, pero con una política de funcionamiento cien por cien sostenible y ayudándose de una ong de incapacitados. Gofio y harina y más con responsabilidad social. Además de hacer gofio y harinas para los ciudadanos, que llevan ahí sus granos, Silvia, siempre con el Km 0 en la mente, elabora con distintos cereales y legumbres, y, gracias a un pequeño obrador, realiza piezas de pastelería como mantecados y galletas, y hasta croquetas. Su gofio y su harina están en muchos de los más destacados restaurantes de la isla.

Restaurante Arenas. Puerto del Carmen. Lanzarote. Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante Arenas. Puerto del Carmen. Lanzarote. Fotos: Xavier Agulló.

Y, por fin, el Arenas, un lugar de puro culto y de complejo acceso en la urbanización de las lujosas Villas Alondra, en Puerto del Carmen. El dirigente del local es Cristóbal Sánchez, un empresario de la restauración (suyo también es el notable La Cascada, en la misma localidad) que se ha hecho para todos sus locales con la finura y clase del chef Germán Blanco, uno de los puntales de la cocina lanzaroteña. El local es la bomba: un lujurioso jardín, de verdes umbrosidades, la gran piscina, más allá una haima con hammam y jacuzzi exterior… Un sueño, amigos. Comemos en el jardín, por supuesto, resguardados del sol, que hoy luce sin tapujos, bajo la gran vela y entre la verdura. El servicio, intachable, comienza a darnos alegrías…

Llega ya el tartare de tomate ecológico de Lanzarote (gran producto) aliñado con yemas de queso de cabra y cecina de buey. Espléndido principio. El arroz guisado con setas y mantecado con queso de cabra local, de notable temple, nos lleva por fin al bacalao horneado sobre unas natillas de papa negra (exquisitas, dulces), un goloso guiso de choco en su tinta y biscocho de batata yema. Luego, el aguacate con vainilla, queso fresco y tomillo. Y la tarde se amorosa bajo el cielo de Lanzarote…
Hoy es uno de esos días en que no me importaría hacerme un “ábalos”…

Tiempos nuevos, tiempos exquisitos. Paulo Airaudo, el chef fenómeno de San Sebastián, con las nuevas restricciones, presenta flamantes propuestas para sus dos restaurantes, el Amelia* y el italiano, Da Filippo. Cuando todo va mal… todavía nos queda la gastronomía.

Música recomendada: Satellite of love (Lou Reed)

Tentación Amelia…
Amelia restaurant, ubicado en el delicioso hotel Villa Favorita (frente a toda La Concha), seguirá abierto viernes y sábados para quienes quieran disfrutar de la experiencia gastronómica, una de las más interesantes de España en 2020.
Para viencias más suaves, el Bar de Villa Favorita, gestionado también por Paulo, donde, de lunes a viernes de 9 a 12:30 h., se sirven desayunos take away.
Y la joya de la nueva corona: el pack “noche top” con “cena top” para dos. Una noche en habitación en Villa Favorita (las Panorámica Bahía) para, ejem, lo que quieras, y cena a lo grande. Todo: 460 €.
Incluye: la noche, la cena y el desayuno.

Da Filippo. Donosti.
Da Filippo. Donosti.

Take away fino en Da Filippo
Está abierto al público para take away, para pastas, focaccias, pizzas y piadinas. Y bebidas para llevar.
Esta abierto todos los días de 12 a 15 h., y los pedidos se pueden hacer por teléfono llamando al 943 840 697 para evitar esperas.

Planazos.

Es la última noche, y en el querido asador Portuetxe, lugar fetiche de grand finale culinario para los Gastronomika, se huele el fantástico cansancio, pero se celebra también un futuro esculpido a base de ilusión aristotélica, de la potencia al acto. Benja, Iñigo, Félix, Roser, Isabel, Javier, el equipo entero, brilla entre los deliciosos «pelayos» y las chuletas ubérrimas. Lo sabemos todos ahora: ya nada volverá a ser igual en los congresos gastronómicos. Gastronomika ha demostrado que hay nuevos caminos, nuevos recodos, nuevas bifurcaciones. A lo largo de cinco días de provocadora intensidad, hemos abierto vías que hasta hace poco desconocíamos, tanto en formatos como en horizontes. Y hemos mostrado al mundo (103 países) que, malgré tout, el futuro ya está aquí.

Pero tras la vorágine, este fin de semana necesito un hotel en el Sur, descansar mis huesos y reflexionar el vértigo en una king size con vistas al Atlántico. Alcalá (Tenerife) es una buena idea, y me permitirá, además, descubrir el restaurante Bésame Mucho, en el beach club de los hermanos Cabrera (Grupo Monkey) en la Playa de las Américas…

Música recomendada: Bad case of loving you (Robert Palmer)

Conozco a los hermanos Cabrera –Carlos y Javier– desde haca ya unos años. He transitado gozosamente por sus restaurantes, esa virtuosa mixtura de calidad culinaria, visión comercial y atmósfera fashion que tantos buscan y tan pocos encuentran (y menos mantienen). Ellos, sin embargo, nunca han bajado el pistón. Gourmets militantes, apasionados del mar y la pesca y con una alta conciencia sostenible, han abierto a pesar de la pandemia su último restaurante, una larga y penosa lucha administrativa que por fin regala no vistas al mar, sino el propio mar, justo sobre la playa de Troya, en la Playa de las Américas. Ubicado en la planta superior de su muy trendie beach club, el Bésame Mucho es un restaurante para vivir la experiencia atlántica (y mediterránea) en toda su luminosidad.

El restaurante. Comedor. Caviar. Restaurante Bésame Mucho. Playa de las Américas. Tenerife. Fotos: Xavier Agulló.
El restaurante. Comedor. Caviar. Restaurante Bésame Mucho. Playa de las Américas. Tenerife. Fotos: Xavier Agulló.

Aquí no hay esquinas. El mar es la propia decoración -de un lado a otro y más allá, hasta La Gomera- del comedor, que recibe al comensal con una restallante vitrina (la barra de pase de la cocina, totalmente abierta) donde se disfruta “en diferido” del producto del día. Túnidos, ostras, carabineros, cangrejo real, pargo… Cada día es distinto, según el humor de las mareas. Luz y más luz. Y lujos para empezar: “la tostada del beso”, un pan de masa madre con mantequilla clarificada, toque josper y caviar Zar Imperial, marca propia de los dos hermanos. Es la entrada a su universo…

Buscando siempre la diferenciación, pero sin esquivar munificencias, se empieza con un peto (pseudotúnido que se pesca todavía al arpón) ahumado y macerado en miel de palma por un artesano de La Gomera, denso y sabroso gracias al tratamiento. Y se sigue, volviendo al luxe clásico, con unas patas de cangrejo real al natural que descubren todas las sutilezas árticas. Y nosotros, bajo las palmeras…

Peto. Lubina. Tarta. Delicioso vino de La Palma. Restaurante Bésame Mucho. Plya de las Américas. Tenerife. Fotos: Xavier Agulló.
Peto. Lubina. Tarta. Delicioso vino de La Palma. Restaurante Bésame Mucho. Plya de las Américas. Tenerife. Fotos: Xavier Agulló.

Hay pescados donde escoger, pero hoy vamos a checar una vez más la espléndida lubina de Aquanaria (acuicultura de alto copete en Gran Canaria que se puede encontrar en algunos de los mejores restaurantes de España), sólo a la brasa, con papas yema de huevo y extraordinarios mojos, servida comme il faut en gueridón y con una cocción exacta.

La tarta de queso, inspirada en La Viña y Zuberoa, es el remate a este menú (hemos evitado los arroces, que serán motivo singular de otra visita) de rara honestidad pensado para el placer desde todos los sentidos.
Luego, más champagne hasta que se pierda el crepúsculo…

Bésame Mucho
Avenida Rafael Puig 3

Playa de Troya – Playa de las Américas (Tenerife)
Tel: 922790656
Cierra el martes
Precio medio: 50 €

Nota fundamental: todas las ponencias de SSG20 están disponibles en sansebastiangastronomika.com

Último día del congreso que ha empezado a cambiarlo todo. Último día “de luces” con Ferran Adrià, José Andrés, Joan Roca, Martín Berasategui… y la “ponencia” de Bittor Arguinzoniz (en vivo su servicio desde la “sala de máquinas” de Etxebarri), que, junto a la de Eneko Atxa, en formato similar en Azurmendi, han sido la gran sorpresa por su innovador “directo” sin trampas ni artificios, en la cocina y a pelo con el restaurante lleno. Último día también con una extraordinaria comida en el Amelia (en el muy encantador hotel Villa Favorita) de Paulo Airaudo

Música recomendada: No place to go (Embryo featuring Charlie Mariano)

Lo que empezó siendo una comida a tres bandas en el Amelia -Paulo, Luchini y yo- acabó, como debimos haber sospechado, en una reunión en la barra del restaurante de casi todos los periodistas presentes en el congreso. Ningún problema. El equipo (en la cocina absolutamente panorámica y vista) funciona, bajo la suave dirección de Paulo, como un Patek Philippe de culto. Suave el “ballet” de los cocineros y la sala (destaco a Irati, hija de una vieja amiga, Rosa), pero vehemente el lenguaje culinario y de alta elocuencia organoléptica las elaboraciones. Paulo, que juega en el tablero de las colisiones y los impactos, siempre con estrategias de intensos equilibrios, ha conseguido en este menú recrear (desatar) prácticamente sin fisuras el verdadero hedonismo. Disfrute directo pero apoyado en cultas complejidades, desparpajo técnico y gusto exquisitamente cosmopolita. La bomba, vamos.

Restaurante Amelia. San Sebastián. Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante Amelia. San Sebastián. Fotos: Xavier Agulló.

Voy al tema, porque quiero revivirlo ya… Guanciale con hongos y una sutil vinagreta. Deslumbrante txangurro con huevas de trucha. Zamburiña cruda (textura inexplicable) con vainilla (acaso en exceso). Chanwanmushi (flan de huevo y dashi) de abalón braseado en OCCO (un tacto muy diferente al habitual en este molusco) con jugo de cebolla y el hígado del marisco. Boletus a la brasa con huevas de bacalao ahumadas. Chicharro con jugo de hinojos picante y ahumado, esencias de cabeza de gambón. Cappelletti rellenos de taleggio con consomé de tupinambo y tartufo, ejercicio de limpieza y erotismos al que reputo como “gran hit”.

Restaurante Amelia. San Sebastián. Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante Amelia. San Sebastián. Fotos: Xavier Agulló.

Corte: grasa de chuleta ahumada y montada con pan de patata, versión “Airaudo” del pan con mantequilla. Sigue, Paulo… Rodaballo a la parrilla con mejillones y beurre blanc de sake. Irremediable enamoramiento. Risotto (vialone y venere suflado) radical de cigala y chistorra con wasabi fresco (Montseny) y chile encurtido. Grandioso rape de perfecto confitado con salsa XO y bagna cauda, trompetas de la muerte. Estricta codorniz rellena con foie gras y humita.
No tuve tiempo de quesos ni postres; pero no descubro nada si aseguro que volveré a por más.

Nota fundamental: todas las ponencias de SSG20 están disponibles en sansebastiangastronomika.com