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No se tiene muy a menudo la oportunidad de descubrir, desde el mismo inicio de la algarada, a un chef llamado a revolucionar la gastronomía. Menos todavía en Fuerteventura, isla maravillada de seductores mares turquesa y de ocres y amarillos y silencios de arrebatada desolación, pero olvidada de audacias culinarias y de la exégesis contemporánea de sus paisajes, sus productos y su historia.
Rigoberto AlmeidaEl Pellizco, Costa Calma– ha irrumpido en este panorama sin permiso, pisando fuerte, revelando los sabores del alma majorera y su promiscuidad con el Caribe e universalizándolos. Un incesante viaje de ida y vuelta e ida entre su Cuba natal y su Fuerteventura familiar. Y lo ha estallado en el primer menú-degustación creativo de la isla.

No es cocinero que se distraiga con tentaciones fáciles, veleidades comerciales o conformismos políticamente correctos, Rigoberto Almeida. No. Rigoberto, que ya marcó un ritmo distintivo en su primer Pellizco (triunfando hasta hoy en Morro Jable), sentía en su interior una llamada a otros viajes, a otros horizontes, a otros sueños. Que eran él mismo. Cubano, nacido en La Habana de abuelos canarios, su infancia transcurrió con la cocina canaria que practicaban sus ‘viejos’ en El Pellizco (sí, el mismo nombre que, en su homenaje, ha puesto a sus restaurantes de Fuerteventura), lo que, de entrada, lo llevó a estudiar Química de los alimentos; pero, claro, no fue suficiente. Enrolado vital y profesionalmente con la cubana Yahimara Ferrand (actual directora y sumiller de El Pellizco), voló a Fuerteventura y, de allí, al Cordon Bleu y al Basque Culinary, donde el nervio culinario interior se acabó de tensar. Tras el éxito en Morro Jable, con una carta ‘casual’ inédita en la isla, Almeida ya no pudo acallar lo que realmente es: un chef que siente la genética canaria, que creció con los sabores caribeños y que no puede evitar el virtuosismo explorador. Y decidió explicarse a él mismo. ¿Fusión? No, no… En su cabeza, su misma esencia y el profundo estudio de las relaciones alimentarias y gastronómicas en el eje atlántico entre Canarias y el Caribe. Sin forzar. Sin inventar. Sin contemporizar.

El Pellizco Costa Calma by Rigoberto Almeida. Fuerteventura. Fotos: Rosa Bernardes.
El Pellizco Costa Calma by Rigoberto Almeida. Fuerteventura. Fotos: Rosa Bernardes.

Tuve la fortuna de probar sus inquietudes ‘avant la lettre’, cuando en El Pellizco Costa Calma todavía habitaba la carta. Y, coño, aquello era… Una Fuerteventura de alta progresión técnica y numinosa que, como un tornasol, reflejaba los alegres colores cubanos. Tradiciones entremezcladas sin artefactos. La cabra, el gofio, el mar majorero, expresados insólitamente y jugando al escondite con la herencia cubana. “Yo no fusiono nada, simplemente me explico a mí mismo”. Y esta ‘explicación’ se ha tornado el primer menú-degustación creativo de Fuerteventura.

Efectivamente, en El Pellizco Costa Calma no cabe una carta. Sólo dos menús-degustación, sólo para 16 pax. Ambos, homenajes respectivamente a la mujer cubana (La guantanamera) y a la mujer de Fuerteventura (La majorera). La osadía ilustrada de Rigoberto, inconformista por naturaleza, lo llevó también a apostarlo todo. Manteles de lino, vajilla elaborada por artesanos del lugar (él mismo participa), cristalería del máximo nivel, bodega con 220 referencias y un servicio de sala de alta cocina, incluidos los uniformes, elegantes guayaberas tejidas por la famosa modista cubana Hilda Rosa. El imaginario Almeida en todo su esplendor.

El vértigo mental de Rigoberto, te lo puedes ir imaginando, lo lleva a evolucionar constantemente cada plato, porque él, como Albert Adrià, nunca está conforme con el resultado. Y a generar nuevas elaboraciones, nuevas sensaciones… Ya tiene en desarrollo los platos para el nuevo menú, en octubre de este año, teniendo en cuenta que el actual debutó hace tan sólo algo más de cuatro meses. Frenesí creativo que muestra la (inevitable) ambición gastronómica del chef, con tantas cosas que decir que ya considera el tiempo como una ‘commodity’.

El Pellizco Costa Calma by Rigoberto Almeida. Fuerteventura. Fotos: Rosa Bernardes.
El Pellizco Costa Calma by Rigoberto Almeida. Fuerteventura. Fotos: Rosa Bernardes.

Podría estar tecleando ad infinitum de Rigoberto, de sus investigaciones históricas, de sus atrevimientos con la maquinaria de vanguardia de cocina, de su swing generando mundos organolépticos inauditos que se burlan de las fronteras… Pero acaso sea mejor ejemplarizarlo todo en su actual menú, donde Fuerteventura se propone para futuros brillos gastronómicos con acentos transatlánticos y, sobre todo, con el abrumador talento y maestría técnica de Almeida.

Anuncian ya los snacks del menú ‘La guantanamera’, mientras el Atlántico brilla estático justo frente a la terraza del restaurante, la síntesis organoléptica y formal que es capaz de conseguir en el plato el talento de Almeida: el pescado seco es una galleta con emulsión de lima (emoción); Cuba se escenifica con un plátano fermentado en agua de coco envuelto en hoja de menta; la ‘trufa canaria’ (pella de gofio) incorpora guiso de cabra y mojo negro; el tradicional pejín (pequeño pescado seco) se escabecha con vinagre artesano de la isla; y el chicharrón es un estofado de cabra en polvo sobre un crujiente.

Impactos, esos, que, técnicas aparte, ponen en situación para acometer la singladura. Se empieza con ‘el pez en el agua’, un torbellino-homenaje al tomate majorero con su textura gelatinosa (el agua) surcada por pescado seco y aceite de albahaca. La aérea galleta de gofio, uno de los wows más celebrados del menú, es una metáfora de la fragilidad (milopectina pasada por brasa y presión y liofilizada), evanescente y sin embargo crujiente, incorpora pulpo, emulsión de plancton y brotes de alga códium, sugiriendo todos los matices pelágicos del Atlántico vertebrador entre Canarias y América que definen la cocina de Rigoberto.

El Pellizco Costa Calma by Rigoberto Almeida. Fuerteventura. Fotos: Rosa Bernardes.
El Pellizco Costa Calma by Rigoberto Almeida. Fuerteventura. Fotos: Rosa Bernardes.

La cesta de atún, otro de los éxitos de consenso, mezcla el gofio, el atún rojo, el ajo verde con pistacho y las chispas refrescantes del tobiko y el wasabi. La profundidad majorera se descara en otro de los ‘grandes’ del menú: la trilogía de quesos de Fuerteventura. Una fabulación que se derrama en la crema de queso freso mirando a Cuba, el merengue (suspiro) de queso semicurado y el buñuelo de queso curado y guayaba. Una locura. ‘Flor y néctar de cabra’ es el nombre que Rigoberto le ha dado a su homenaje al producto definitorio de Fuerteventura y a sus productores: yoghourt de hígado de cabra, pan de puño caramelizado, néctar de cabra y kombu… y su ‘cabrabushi’, finísimas láminas de cabra (al estilo del katsobushi japonés de atún) cubriendo. Almeida tiene ya un montón de patas de cabra secando para conseguir esa textura volátil nipona, pero con la identidad majorera.

Reaparece Cuba a lo grande, con una elaboración fascinadora: el ‘pescado negro’ (lubina de Aquanaria) con demi-glace de alubias negras, chícharos liofilizados y gel de plátano frito. A mi juicio, uno de los tops del menú.

Los sesos de camarón soldado de Fuerteventura, otro alarde de audacia, se presentan con infusión de algas, mojo verde de pistacho y caviar. Pura molicie marina…

Pero, ante el final inopinado de un crustáceo, rompe con todo Almeida con el postre: ‘cabra’. Más allá de la provocación, un postre valiente y extraordinario que sigue reclamando lo majorero a partir de un helado de la grasa y la carne de cabra, un algodón de leche y queso de cabra y carne de cabra caramelizada. Disruptivo es poco. Antes de ese final inesperado, sin embargo, un prepostre de ‘falso queso’ elaborado con una nube cítrica y aérea de lima en trampantojo y caldo de tuno indio.

Una revolución está en marcha en Fuerteventura.

El Pellizco by Rigoberto Almeida
Montaña Azufra, 1

Costa Calma (Fuerteventura)
Tel: 607 08 10 83
elpellizco.es
Cierra martes y miércoles
Precio menús: ‘La guantamera’ (95 €); ‘La majorera’ (80 €)

La Gomera, flotando irrealmente sobre el Atlántico, mesmeriza desde el muy chic comedor de Haydée (Gran Hotel Tacande, Adeje) y ajusta nuestra brújula con rumbo a una gastronomía, la del prolijo Víctor Suárez, hija apasionada de aquella isla, de las Canarias y de una resplandeciente trayectoria culinaria que, híbrida y virtuosamente promiscua de Martin Berasategui y los hermanos Adrià, ha fabulado una de las visiones más elegantes, precisas, respetuosas y altamente creativas de la contemporánea alta cocina canaria y española.

Música recomendada: AC/DC (You shook me all night long)
https://open.spotify.com/intl-es/track/6yl8Es1tCYD9WdSkeVLFw4?si=8a08a6e522f3472b

La primera vez que me encontré con Víctor Suárez fue en la pequeña cocina de su primer restaurante en Tenerife, el primero que abrió en La Orotava tras rechazar una carrera más que prometedora en la Península. Víctor, joven cocinero que se había ganado el respeto de Martin Berasategui (tanto en Lasarte como en el Abama de Tenerife) y de Albert y Ferran Adrià (La Alquería, Heart de Ibiza), sentía borbotear Tenerife, La Gomera, Canarias en su mente. Y no dudó. Desde los primeros momentos, vi en él la materia del talento, el tejido de la excelencia, la determinación sin fisuras de convertir su tierra, sus memorias (la abuela Haydée, de La Gomera, ya estaba presente en las paredes del comedor) y su inquietud creativa en una propuesta diferente, libre de ataduras, trabajada hasta la extenuación y arropada en una filosofía de servicio del máximo nivel. Recordemos, Martín, Albert…

Haydée by Víctor Suárez. Fotos: Rosa Bernardes.
Haydée by Víctor Suárez. Fotos: Rosa Bernardes.

Tesón y tensión habitan indefinidamente en él. Yo no sé cuántos días (y madrugadas) gastó Víctor para conseguir la perfección en aquella croqueta líquida de kimchi, plato que asombró a romanos y cartagineses y que ya está en el panteón de la cocina contemporánea canaria. Esta obsesión por crear y perfeccionar nunca lo ha abandonado.

Con todos los premios posibles (canarios y nacionales), además de hits como ser el único restaurante de las Islas Canarias en estar en la White Star List (la Michelin de los vinos) con su abrumadora bodega de más de 500 referencias insulares, peninsulares e internacionales expresada a partir del atlantismo y los pequeños productores, Suárez, por fin, dejó el Norte, punto cardinal difícil en un Tenerife cuya alta gastronomía busca sin excepción el Sur.

En un inteligente movimiento -ya con Estrella Michelin y Sol Repsol-, el mundo culinario de Haydée se movió al Hotel Gran Tacande 5*, en el Sur, en Adeje. No es difícil de imaginar que, en tan sólo unos meses, nuestro héroe recuperó tanto la Estrella como el Sol. Pero la jugada iba mucho más allá. Con un restaurante munífico, diseñado por Mercé Borrell (interiorista, entre otros, de Berasategui), unas instalaciones al máximo (cocina de 172 metros cuadrados para dar servicio a 26 comensales), vistas mágicas a la isla de La Gomera (principal fuente inspirativa de Víctor, porque de allí era su abuela Haydée, el motor emocional y creador del chef) y una escuadra invencible -ahí están el suave swing de Facundo Rodríguez en la sala y la chispa de Ángela Peña con los vinos-, el chef pudo dar por fin el gran salto adelante con todo a su favor: un continente amplificador de contenido.

No es Víctor un chef que se deje mecer en veleidades o situacionismos, y Haydée es la misma expresión de la solidez, la meticulosidad, el refinamiento. Porque la creatividad que rebosa en el menú es fruto directo de sus pequeños productores asociados, de su fascinación por el terroir que lo rodea temporada tras temporada, de la gestión responsable, pura reflexión, extrema finura en las hechuras y los acabados. Sus platos están medidos cronométricamente, metáforas precisas de su paisaje técnicamente extenuadas.

Nada de todo lo dicho es baladí, si buscamos entender el hedonismo ilustrado que propone Víctor, cuando estamos a punto para la cena en Haydée. La liturgia comienza en la llegada al hotel (edificio Casa Fuerte, con entrada independiente desde la calle), donde un gran photocall anuncia el disfrute de futuro inmediato, pasa por el patio canario y estalla en la sala, donde el equipo aguarda para dar la bienvenida.

Haydée by Víctor Suárez. Fotos: Rosa Bernardes.
Haydée by Víctor Suárez. Fotos: Rosa Bernardes.

Atmósfera quieta, lujo sin opulencias… Y el mar envolviendo La Gomera en difusa perspectiva leonardiana en los ventanales. Un destilado de almogrote (todo, en Haydée, se hace ‘en casa’), símbolo gomero, nos saluda y nos arrastra fuera de la normalidad, camino a la experiencia, a la singularidad. Recuerdo en este momento la determinación de Víctor, hace unos años, en hacer él mismo su pan. Ahora, aquellas madrugadas en La Orotava siguen en Adeje, pero el pan, su pan, ha conseguido ser considerado uno de los mejores de las Islas Canarias. Con trigo barbilla (ese trigo indígena casi extinto que él mismo recuperó) y una voluptuosa humedad. Junto con el bollo gomero, dulce erotismo, nos embarcamos alegremente en las mantequillas (almogrote, cabra y gofio con miel) y dejamos fluir los chochos (altramuces), veterano aperitivo canario, para abandonarnos a la sensualidad y el glamour del caviar romero (de caballa), elaboración recuperada de los años 70 y la última conservera gomera.

Los snacks son la certificación de la muñeca virtuosa de Suárez, y de como se puede condensar el sabor de una cultura en un sólo y lúdico bocado: la tortilla líquida de ajo homenaje a la que se hacía en el desparecido bar Los Mocanes, en La Gomera; la mini arepa con guiso de cabra, eje atlántico con América; y la tartaleta del conejo en salmorejo, monumento culinario canario (este plato pobló las primeras cartas de El Bulli) que Víctor intensifica.

El tomate en texturas abre la parte del león del menú. Granizado, agua, sorbete y cherry con mirin se solazan con aguacate a la brasa, cangrejo rey y una kombucha de té verde, albahaca y tomate seco. Todos los colores del tomate sobrevolando la mente. El potaje de berros (uno de los ‘clásicos’ de La Gomera) con morena (pieles, huevas) y escaldón de millo marca la ‘fácil’ exquisitez de Suárez para convertir elaboraciones tradicionales en tótems contemporáneos. Break con kombucha de frutos rojos y té hojicha.

Los grandes momentos de este menú ya no cesarán. El primero, uno de los fetiches de Víctor: el trigo barbilla. Prácticamente extinto, el chef lo recuperó en Icod de Los Vinos junto con Tomás, su productor. Toda la fuerza de este cereal remoto, ya usado por los guanches, junto a un obsceno caldo de manitas de cerdo, puré de plátano asado, chicharrón de cerdo con gofio y crujiente de masa madre. Suene el hard rock…

Haydée by Víctor Suárez. Fotos: Rosa Bernardes.
Haydée by Víctor Suárez. Fotos: Rosa Bernardes.

La jarea (tradicional pescado abierto y secado al sol), de vieja, se presenta con mojo verde y batata. El cherne negro aparece en dos pases: ventresca ahumada con caviar beluga y fumet de las espinas, y el lomo a baja y pasado por kamado con mojo rojo hervido y espuma de su pil pil. Pura celebración pelágica.

Spoiler: para el próximo menú (octubre 2026), Víctor, chef poco dado a las convenciones, va a incluir un producto que nadie trabaja en Islas Canarias. La perdiz. Y me la da a probar. Madurada siete días, luce un suave y travieso escabeche de azafranillo y se acompaña de ficoide glacial. Elaboración todavía inacabada, no dudo en decir que, en su versión final, será uno de los hits del restaurante. A pesar de la perdiz, no voy a delegar el cabrito embarrado (lechal de cuatro kilos) envuelto en hoja de platanera y acertadamente aliado con un cogollo de lechuga osmotizado en menta, una combinación grandiosa, a fe de Dios y buen cristiano.

Los postres no son aquí terminales, sino parte del imaginario canario que perla el discurso de Haydée. El ‘gofio’ (millo garrapiñado, helado de gofio de trigo barbilla, praliné y falsa holandesa de millo); el kakigori de pino canario (infusión) con miel de pino, piñones y horchata de piñones), un arrebato de bosque canario servido en gueridón; el ‘Garajonay’ (helado de corteza de piña, gelée de fresas, tierra de chocolate negro) nos envuelve de laurisilva terciaria; y la mistela (vino blanco, grappa, canela, clavo, anís, pieles de naranja y limón y caramelo).

El café, tinerfeño (Starmaya), de San Juan de la Rambla, servido en V60, ‘comme il faut’. Para deleite extra, la ‘timba’ de queso y guayaba.
Haydée no necesita adjetivos: es el gran restaurante de alta cocina canaria ‘par excelence’. Pero Víctor no va a parar…

Haydée by Víctor Suárez
Hotel Gran Tacande 5*

Calle Unterhaching, s/n
Costa Adeje. Tenerife. Islas Canarias
Tel: +34 822 68 00 48
https://restaurantehaydee.rest/es/inicio/
Cierra domingo, lunes, martes, y miércoles, jueves y viernes mediodía
Precio menús: 130 y 165 euros

Es muy complicado y hasta inalcanzable, si no es degustándolo y sintiéndolo, comprender la gloriosa exégesis telúrica del menú-degustación 2023 de Borja Marrero con su territorio en las atormentadas cumbres de Gran Canaria. Ya no es posible hablar de simple traslación e interpretación, no: la epifanía de Borja nos hunde en una vorágine de sensaciones -intelectuales,  táctiles y sápidas- que van mucho mas allá, a fondos insondables. A la comprensión holística, final, de su terroir fantaseado con exquisita gestualidad de vanguardia.

Música recomendada: Going up to the country (Canned Heat)

Borja Marrero es Gran Canaria, sus cumbres remotas y también su océano. Borja es el hechicero que ha sido capaz de, con una paleta sin fugas ni contemplaciones, extraer todos los matices cromáticos, los que se ven y los que no se ven, de su territorio más íntimo, Tejeda, donde nació y donde habitan sus maravillas, sus huertos, sus granjas, su quesería… Borja nunca ha hecho prisioneros, porque su radicalidad es un compromiso total con su propia historia y su manera de ver la cocina contemporánea. Borja es, más que un chef, un chamán que nos desvela los ignorados arcanos de las cumbres y que es capaz también de llevar otros productos (véanse los del mar), mediante la inmersión en su geografía personal, a las mismas cimas. Siempre Tejeda, siempre, la universal Tejeda…

Muxgo Borja Marrero. Las Palmas de Gran Canaria. Fotos: Xavier Agulló.
Muxgo Borja Marrero. Las Palmas de Gran Canaria. Fotos: Xavier Agulló.

Un Tabaqueros 2006 (esa luz de Carlos Lozano en La Palma) dirigirá brillantemente la narración (y pasión) del nuevo menú-degustación 2023 de Muxgo, amigos. Un recorrido por la mente y las cartografías de Borja Marrero.
El primer paso lo damos con los snacks, que en este caso no son baladís, sino todo un manifiesto que ya nos lleva en volandas a la conexión sin bifurcaciones con las cúspides de Tejeda: esfera de hierbas silvestres (la alimentación de sus ovejas y cabras) bañada en leche de cabra y oveja, sabor bárbaro; corteza de pino canario (sí, nada de miméticos), la corteza rallada con leche de oveja, extravagante textura de serrín, sabor potente; estofadito de cabra con crujiente de millo (maíz) ancestral de Gran Canaria; y una sorprendente fresa de Valsequillo en escabeche.

La sopa de hierbas fría (sólo agua y hierbas) con crema de queso propio, pera confitada y millo es un plato indómito, con chispa, que inaugura el cuerpo del menú. El tartare de cherne (curado 45 minutos y macerado en mojo de tunera) se mira ligeramente en un ceviche, soportado sobre una picada de papaya y mango y topeado con un velo de retama, leche cítrica de oveja picante haciendo de leche de tigre.

Muxgo Borja Marrero. Las Palmas de Gran Canaria. Fotos: Xavier Agulló.
Muxgo Borja Marrero. Las Palmas de Gran Canaria. Fotos: Xavier Agulló.

Camarón soldado de Mogán macerado en vaina de almendra de Tejeda quemada, papa confitada en leche de cabra y oveja y sopa de cebolla quemada. Sopa de queso ligada con bienmesabe y roca de gofio con toques de naranja. Un festival. Aparece la mantequilla de cabra, esas hierbas aflorando… Un clásico: berenjena a la llama con holandesa de vinagrera y pan de papas con mantequilla de cabra y oveja, erotismo.

Escabeche de tunera confitada y pasada por la kamado con ñame confitado y caramelo estirado de cochinilla. “Rancho de mi madre”: los fideos, con caldo gelificado sin harina, pechuga de pollo a baja embarrado en hierbabuena, caldo muy reducido con mucha hierbabuena. Un homenaje a la infancia… La lubina Aquanaria, servida en gueridón, viene sellada y se conecta con Tejeda con una salsa de heno y alfalfa y con un extra sellado-ahumado con un tronco de olivo quemado durante el terrible incendio, que se enciende en directo y se aplica sobre el pescado.

Muxgo Borja Marrero. Las Palmas de Gran Canaria. Fotos: Xavier Agulló.
Muxgo Borja Marrero. Las Palmas de Gran Canaria. Fotos: Xavier Agulló.

El baifo llega al horno, deshuesado y previamente hervido con mojo rojo, topeado de velo de oveja, salsa de millo seco y los propios jugos. Intensidad. El despiece de la oveja, uno de los grandes monumentos de Muxgo, es un tremendo paseo por la entrecostilla a baja, la pierna curada 60 días en su grasa, un bollo de harina de cañabarranco (alimentación ovina), grasa de oveja texturizada, lomo alto curado en mantequilla de pinocha, pastrami de oveja, foie gras de oveja en salsa de naranja, estofado, magnífico arroz de oveja y, todo el conjunto, rallado con el corazón curado de la oveja, la “trufa de oveja”.

De prepostre, un provocativo tartare dulce y ahumado de oveja (solomillo) y bocado de agua de las hierbas de que se alimenta el animal delicadamente texturizada con miel. Bizcocho, sorbete, gelée cítrica y sopa dulce, todo de tunera pura, con tierra de gofio, otro golpe sobre la mesa.
Para el casi final, la última locura de Borja: suero espumoso de leche de cabra y oveja, una bebida alcohólica fermentada, gasificación natural, que puede ser el principio (imaginémosla envejecida) de algo muy diferente. Los petis: cítrico de millo, bombón de chocolate bienmesabe, macaron de tunera y, claro, queso semiduro de su quesería.
La explicación: las cumbres de Gran Canaria transustanciadas.

Acercarse a la Villa de Teguise, a 20 minutos de Arrecife, la capital de Lanzarote, y a sólo 15 de la playa de Famara, es hacer un viaje a la historia y vivir sensaciones de encantamiento. La radiante villa, blanca y reluciente, es como un inesperado espejismo en medio de la hermosa desolación de Lanzarote. Y ahí, en pleno casco histórico (la villa fue capital de la isla desde el XV hasta el XIX), en el silencio de sus calles empedradas y sus remotas paredes primorosamente encaladas, se levanta desde el siglo XVII una singular y noble casa solariega, hoy el Palacio Ico, “hotel gastronómico” y sede del restaurante homónimo objeto de esta glosa.

Música recomendada: Chateau Lafitte 59 boogie (Foghat)

Brilla el sol sobre el lenitivo silencio y la paz me atrapa mientras demoro mis pasos camino de Palacio Ico… Sólo entrar, una bodega vista reluce de vinos canarios de copete mientras, más allá, se orean las palmeras en el patio central de la mansión, el lugar geométrico de todos los puntos de Palacio Ico. La casona, que fue vivienda y lugar de trabajo de la famosísima artista suiza Heidi Bucher en los 70, no sólo contiene el hotel y el restaurante, sino también una potente colección pictórica de Ildefonso Aguilar, una serie de fotografías sobre César Manrique, esculturas y piezas cerámicas de artistas locales, biblioteca de arte y… discoteca con lo más “de culto” del rock de los setentas y ochentas. Tamaña heterodoxia se entiende al conocer a los propietarios, Sonsoles López y Eduardo Riestra, que por apartarse del fragor metropolitano de Madrid, y tras viajar por todo el mundo, escogieron Teguise, Lanzarote, para vivir y soñar. Y ambos, vuelvo a lo de antes, están implicados en el arte y, en el caso de Eduardo, también en el rock and roll. Así, en las habitaciones del hotel (nueve en total, contando las suites) no sólo se gozan la exquisitez atmosférica, los artesonados originales a cinco metros de altura, las camas con dosel y los lavabos volcánicos, sino cuadros, piezas artísticas… y un tocadiscos para darle caña a los long plays de la discoteca abierta a los clientes.

Hotel Palacio Ico. Eduardo Riestra y Víctor Valverde. Palacio Ico. Villa de Teguise. Lanzarote.
Hotel Palacio Ico. Eduardo Riestra y Víctor Valverde. Palacio Ico. Villa de Teguise. Lanzarote.

Volvemos al patio central. Porque también es parte del restaurante (para comer al fresco), que se abre en grandes ventanales desde el delicioso comedor interior, con lámparas inspiradas en la obra de Heidi Bucher y una soberbia vajilla creada por una ceramista local. En estos dos espacios se realizan los rituales gastronómicos, con el chef Víctor Valverde a los mandos (Martin Berasategui, Sergi Arola y Jean Georges y Spice Market -Londres-). Desde el desayuno -servido en mesa, ça va de soi– y el brunch (a partir de las 10.30) hasta las comidas y cenas.

Restaurante Palacio Ico. Palacio Ico. Villa de Teguise. Lanzarote.
Restaurante Palacio Ico. Palacio Ico. Villa de Teguise. Lanzarote.

Víctor, madrileño de nacimiento, aunque, como Sonsoles y Eduardo, mesmerizado de Lanzarote, ha diseñado una cocina, que habita en la «Nueva Cocina Canaria», cuyo eje central es el producto. De Lanzarote (huerta, océano…), por supuesto, pero también carnes ibéricas, black angus… Siempre la alta calidad como base creativa. Producto, pues, mostrándose casi desnudo o que se armoniza con delicados riffs cosmopolitas. Exaltación de las materias primas (la gran mayoría de Km0), pocos ingredientes en el plato y búsqueda de las sensaciones “maluma”.

Restaurante Palacio Ico. Palacio Ico. Villa de Teguise. Lanzarote.
Restaurante Palacio Ico. Palacio Ico. Villa de Teguise. Lanzarote.

Un repaso a la carta actual nos llevará al elegantísimo salmón ahumado de Uga, que pasa por ser uno de los mejores del mundo, ya sea simplemente con alcaparras, huevo cocido, cebollitas y mantequilla o, signature de la casa, en sashimi con base de arroz socarrat y toque de chipotle. Los quesos son otro puntal: los de la Finca de Uga, premiados cada año con el “Gold” en el World Cheese Awards (este año 2022, una de sus piezas fue declarada “Mejor queso del mundo”) o la sorprendente burrata elaborada en Gran Canaria, con los famosos tomates de Tinajo. Para empezar…

Bajo la mirada abierta y de refinada técnica de Valverde, siempre la frescura en las elaboraciones, brotan platos como el salmorejo de tomates de Tinajo con helado de maracuyá, frutas tropicales y picatostes; las oníricas navajas gallegas con mojo thai; el tartare de atún, inteligentemente presentado en formato de gruesos spaghetti, confiriéndole al corte una sedosa calidad táctil a la textura, acompañado de aguacate de La Palma, rabanitos, caléndulas y una discreta pero oportuna salsa de jengibre y lima; o el dumpling de pulpo con salsa de coco y millo y chirivía.

Restaurante Palacio Ico. Palacio Ico. Villa de Teguise. Lanzarote.
Restaurante Palacio Ico. Palacio Ico. Villa de Teguise. Lanzarote.

La gamba de La Santa, una de las “estrellas” gastronómicas de Lanzarote, faenadas en nasas por una única familia, los Olivera (conocidos como “Los Memes”), gozan en dos texturas (cabeza y cuerpo) con helado de maracuyá y salmorejo de tomates de Tinajo. Brillo, firmeza, dulzor…
El rejo de pulpo aparece con puré de batata blanca de El Jable (todas las verduras son volcánicas) y miso con mayonesa de mojo rojo y jalapeño. El calamar del banco sahariano: a la andaluza y con salsa de pimienta negra picante, cebolla encurtida y pera en brunoise.

Quedaría el cherne, con papa bonita volcánica y salsa verde, y un grand finale con las carrilleras de cerdo ibérico glaseadas con puré de millo y coco, y cebolla encurtida. Y el rock sigue sonando en el tocadiscos…
Frescura y sinceridad sin especulaciones. Víctor pisa fuerte…

Restaurante Palacio Ico
El rayo, 2

Teguise (Lanzarote)
Tel. 928 59 49 42
No cierra
Precio medio: 45 €

Hotel boutique Palacio Ico
Número habitaciones: 9

Precio habitaciones (media): habitación, 170 €; suite, 250 €
Desayuno y brunch: 20 €

Palacio Ico. Villa de Teguise. Lanzarote.
Palacio Ico. Villa de Teguise. Lanzarote.

 

No seré yo quien ponga excusas a una comida en el Nielsen (Santa Cruz de Tenerife), clasicismo con matices nórdicos y franceses, y menos si la cosa va de ponerse con los vinos Cepa 21 de José Moro y de celebrar comme il faut el reciente premio al amigo Toño Armas como “Mejor Distribuidor del Año otorgado a El Gusto por el Vino por el International Wine Challenge Merchant Awards Spain 2022”. Y sí, nos pusimos Pink Floyd de excelencias…

Música recomendada: Knockin’ on Heaven’s door (Guns N’ Roses)

Se respiraba Ribera del Duero en el Nielsen el otro mediodía. José Moro, invitado por Toño Armas para presentar sus vinos Cepa 21, se vino desde Castrillo del Duero a Tenerife con todo su arsenal de tempranillos de terroir, y a la espera (en la cocina) estaba, claro, Danny Nielsen, que, una vez más, mostró la gran clase (y opulencia) que le otorga a sus elaboraciones.

Restaurante Nielsen. Santa Cruz de Tenerife. Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante Nielsen. Santa Cruz de Tenerife. Fotos: Xavier Agulló.

Partimos, pertrechados con el Hito Rosado 2021, rosa cebolla, sutil, fino y muy fresco, con el gran clásico de la casa, el mini tartare de arenque con cebolla roja y alcaparras sobre pan de centeno. Sí, estamos en Nielsen.
Otro tartare a continuación, pero, ojo, de golosa exuberancia: de atún rojo Balfegó y acompañado sin coartada por un munífico huevo benedictine extasiante, a fe. A su lado, el Hito Tinto 2020, alegre sencillez ante tamaño plato.
Panipuri (esfera de masa de crêpe muy usual en el street food indio) con vieira, trufa y manzana verde osmotizada, crujientes y jugosidades jugando con el equilibrado Cepa 21 2019.

Por fin, lo que todos secretamente esperábamos, por ser uno de los fetiches de Nielsen: el wellington. Pero, otra vez, la sorpresa… De lomo de ciervo, perfecto, morboso, jugoso, rosado, tocado con salsa de oporto y mini verduritas al romero. Servido en promiscuidad con el fantástico Malabrigo 2019, un vino maduro, frutas negras, torrefactos…

Un final que mereció, as usual en Nielsen, un plateau de quesos premium, porque no hay otros en el restaurante, y un gofre danés con helado de pimienta rosa y frutos rojos.
Tuvimos, luego, que alargarnos con unas copas en la Candelaria…

Mejor Chef Joven de Canarias, compitiendo por el Campeonato Absoluto de Cocineros de Canarias, productazos en la feria… Saborea Lanzarote, un año más, en Gastrocanarias, ha generado titulares y ha fascinado a periodistas y profesionales del sector tanto por su pujante nueva generación de chefs ya en puestos de relevancia en la isla, como por la alta y distintiva calidad de algunos de sus mejores productos, elaborados desde la más pura artesanía y la total sostenibilidad.

No está nada mal para un chef de La Graciosa: vencedor del Concurso de Jóvenes Cocineros de Canarias. Hablo de Fernando Guadalupe, nacido en La Graciosa, desfogado durante estos últimos veranos en el Sebe de Lanzarote y cursando el último año de Hostelería en Hecansa. Nada mal, no

Concurso jóvenes cocineros de Canarias. Gastrocanarias 22.
Concurso jóvenes cocineros de Canarias. Gastrocanarias 22.

Mejor joven cocinero de Canarias
Fernando, junto a su ayudante David Hernández -también estudiante en Hecansa-, se ha hecho con el que acaso sea el premio más importante de Gastrocanarias, por el vector de futuro que ello significa. ¿Cómo? “Con la gallegada de lubina -sonríe-, porque yo quería presentar algo muy del territorio, muy nuestro”. Lo consiguió con creces.

“Trabajamos con la gran lubina atlántica Aquanaria, de Km0 canario, a baja temperatura y luego soasada”, explica. Y toneladas de “sencilla complejidad” después: “Hicimos una glasa con la gallegada, que es tan nuestra, pero con panceta de cerdo y cabezas de gamba; y lo acompañamos todo con aire de pimiento verde, espuma de papa antigua, cabeza de gamba frita y cebolla liofilizada”. Una orgía de texturas, sabores, mares y profundidades que no dio lugar a discusión en el jurado. Ganaron, apostando por la tradición canaria, por derecho.

Jaime Cabral y Sofía Tejera. Gastrocanarias 22.
Jaime Cabral y Sofía Tejera. Gastrocanarias 22.

El Campeonato Absoluto
No fue el único hit de Lanzarote. Porque, en el Campeonato Absoluto, dos de los equipos contendientes fueron de Lanzarote, sin duda una de las “potencias” gastronómicas y prospectivas de Canarias. Ahí estaba Jaime Cabral, del restaurante Erizo (hotel Fariones), con su ayudante, que es su segunda en el restaurante, Sofía Tejera. Cabral, originario de Galicia y ex del conocido chef conejero Joao Faraco, quiso “pintar el Atlántico Medio en el concurso, porque esto es lo que hacemos en el restaurante”. Y sí. Joven y ambicioso, Jaime propone en su Erizo platos tan hipnóticos (y top ventas) como la merluza de La Graciosa con beurre blanc del vino lanzaroteño Stratvs Naturalmente Dulce y royal de cigalas o la trucha de papa de Lanzarote rellena de cabrito de Finca de Uga al estilo pibil del Yucatán. Lanzarote, el Lanzarote más exquisito, está en Erizo: cangrejo rojo, burgados, las maravillas de La Santa… Puro Atlántico, en efecto.

Volvamos al concurso. Su primer plato fue las chuletillas de lubina Aquanaria con arroz cremoso de sus interiores, amanita cesárea y algas crujientes. El segundo, canelón de papa bonita relleno de morcilla dulce y hongos, con sashimi de gamba ahumada con manzana cítrica y, de base, una crema de coliflor ahumada. No ganaron, pero admiraron.

Luisa María Monteiro de Sousa, originaria de Portugal, y su ayudante Francisca Martínez. Gastrocanarias 22.
Luisa María Monteiro de Sousa, originaria de Portugal, y su ayudante Francisca Martínez. Gastrocanarias 22.

El segundo equipo de Lanzarote presente en el Campeonato Absoluto lo constituían Luisa María Monteiro de Sousa, originaria de Portugal, y su ayudante Francisca Martínez, natural de Córdoba, donde trabajó en el conocido restaurante Casa Pepe, ambas de las cocinas del hotel Princesa Yaiza.

Luisa María, ex de Casa Roja, nos explica los platos presentados: “Una lubina Aquanaria con crema de millo, mango y jalapeño con un sugerente aire de fumet”. En cuanto al segundo, fue “un ravioli de gamba con yema curada y ahumados (bacon, queso ahumado…) y salsa de setas y soja”. Hay que decir que, más allá de la formalidad de “chef y ayudante”, el plato fue confeccionado por ambas cocineras.

Esta vez no pudo ser, pero esto no es óbice para que, cuando visitemos el buffet del Princesa Yaiza, no advirtamos una rara gestualidad gastronómica, porque, dice Francisca, “nos dan libertad para crear algunos platos, y los que gustan, se quedan”.

Fefo Nieves y Carmen Castro. Mermeladas Lala. Gastrocanarias 22.
Fefo Nieves y Carmen Castro. Mermeladas Lala. Gastrocanarias 22.

Mermeladas premium y muy contemporáneas
Y los productos. Muy especialmente, las hechizantes mermeladas de Lala, presentes en primera línea del stand de GMR Canarias. Fefo Nieves y Carmen Castro, los improbables hacedores de estas fantasías frutales, que hacían sólo para los amigos hasta que la avalancha de pedidos los obligó a tomar una determinación. Y fue Lala.

“Hacíamos mermeladas domésticas -aclara Fefo- y fue tal el éxito entre nuestros amigos y conocidos que decidimos dar el salto. Y ahora vendemos, sobre todo, a restaurantes y hoteles”. Porque nadie es tonto. Su concepto fundamental, sólo frutas locales, de estricta estacionalidad, puras, sin ningún aditivo y con muy poco azúcar, le da una vida espléndida, llena de la luz de Lanzarote, a los higos indios salvajes, a las brevas, el higo blanco, a las naranjas “de ombligo”, al vino (malvasía volcánica), a la batata de jable con mojo (exquisito dulce y picante), al higo con gofio de millo, a la calabaza con vainilla, yo qué sé… Y cuando hay fresa… También elaboran mojos tradicionales, el hervido y el de cilantro.

Una filosofía de máxima conexión con el territorio y el giro de la tierra que va más allá en busca de maridajes sorprendentes como con ahumados y vermuts, o incluso con un chuletón. “La mermelada tiene que salir de la tostada”, concluye Fefo.
Lanzarote, marcando territorio en Gastrocanarias…

El Tagoro, restaurante (gastrotasca) del chef Mario Yamuza, cierra esta andanada presurosa de los restaurantes de primera línea contemporánea de Fuerteventura (no los únicos; seguiremos) que conocí gracias a la feria Feaga y al Cabildo. Mario, que pasó por las cocinas de El Celler de Can Roca, toca el producto majorero con aplomo y, además, le confiere brillos de modernidad y hasta toques medidamente gamberros. Un lugar para divertirse en pantone con el paisaje de Fuerteventura en la mesa…

Música recomendada: Whiskey in the jar (Metallica)

El pan es de La Paneteca, que ya veo es la referencia de la isla. Y muestra de que aquí, en producto, no son tímidos. Bien. Mario propone, siempre con Fuerteventura en los ojos, una carta chispeante, jovial, decontracté, colorista y de aires cosmopolitas.
La Josper al frente. Aguacate (ese toque de brasa) relleno de tartare de langostinos con dos mahonesas en bicolor: de yuzu y de tinta de calamar. Deliciosa canallada… Seguimos en crudo con un tartare de atún rojo de Fuerteventura (recordemos que por Canarias pasan todos los túnidos durante todo el año) aliñado con ponzu y kimchi, tocado de un huevo frito perlado de wasabi. Otro envite de tasca… ilustrada.

Tagoro. Puerto del Rosario. Fuerteventura (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.
Tagoro. Puerto del Rosario. Fuerteventura (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.

Ya con temperatura, la sama roquera con reducción de sus espinas y puré de colinabo, preciso en su cocción. Y, cómo no, la carne de cabra majorera molida (ragout), tomate concassé y mojo rojo, presentada en formato lasagna, pero de pan carasau. Una elaboración hit que se mueve entre los primeros crocantes, la mezcla y, a partir de ésta, la melosidad, la morbosidad.

Maneras muy descaradas y rockanroleras (pero rigurosas) de visitar organolépticamente una isla, Fuerteventura, que está comenzando a alzar su voz gastronómica.

Tagoro
Doctor Fleming, 4

Puerto del Rosario (Fuerteventura, Islas Canarias)
Tel. 637 88 17 12
Cierra: martes, miércoles y domingo noche
Precio medio: 25 €

La reciente feria Feaga de Fuerteventura ha dado la oportunidad, más allá de la gastronomía -de autor y popular- insertada entre productos locales y de todo el Archipiélago (muy especialmente el queso de cabra majorera) y utilerías agropecuarias, de conocer a los “adelantados” de la Nueva Cocina Canaria que están brotando en la isla, y ya no hay vuelta atrás, amigos.
Me importa hoy hablar del restaurante La Puipana (Puerto del Rosario), una propuesta directamente inspirada en su propia finca agrícola, que pone en “contemporáneo” el paisaje de Fuerteventura gracias a las buenas artes de Yareli Pérez (chef) y su hermana, Edilia, en sala, finca y lo que haga falta.

Música recomendada: Tush (ZZ Top)

Es la “puipana” una de las 30 variedades de la apreciada cabra majorera (exportada a diferentes países por su asombrosa capacidad de adaptación y por su volumen y calidad de leche). Y con este nombre se han lanzado -abrieron hace justo un año- las dos hermanas a las arenas gastronómicas. Yareli, formada con Diego Guerrero (The Stage, Madrid), Carmelo Florido (Equilibrista, Gran Canaria) y con el pope de la cocina majorera, Marcos Gutiérrez (Casa Marcos) no se va a detener sin embargo aquí. Os hablaba antes de la finca inspiradora… Sí; paralelamente al restaurante las dos hermanas están trabajando en su finca agrícola-ganadera de cara a diseñar un proyecto de cerrada sostenibilidad. Varios de los productos de su hacienda ilustran la carta del local.

Restaurante La Puipana. Puerto del Rosario. Fuerteventura (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante La Puipana. Puerto del Rosario. Fuerteventura (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.

Para empezar, pan de masa madre de La Panateca (Villaverde) con alioli de ajo confitado. Y unas hermosas anchoas de Cantabria pero, ojo, elaboradas en Fuerteventura aunque deben todavía afinarse más. El terroir aparece de nuevo con la ensaladilla de calabaza con mahonesa de guindilla y tartare de jurel.
Y aparecen las croquetas, una de las líneas potentes de trabajo de las Pérez. Elaboradas en la cocina de la finca, proponen fórmulas chispeantes como tomate seco, aceitunas negras y salsa de anchoa; setas y trufa con yema de huevo líquida; calabaza con queso ahumado de Villaverde; o las de huevos rotos con salsa de chorizo. Diversión.

Restaurante La Puipana. Puerto del Rosario. Fuerteventura (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante La Puipana. Puerto del Rosario. Fuerteventura (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.

El menú se pone candente con los huevos rotos con pulpo local y unas papas fritas exquisitas. Y con las albóndigas de cabra majorera (por supuesto) estofada topeadas de maní y con un seductor caldo del propio estofado y mole rojo. De postre, inevitable, queso majorero fresco, curado y con pimentón.

Ahora, con Fuerteventura decidida a difundir su cocina, es el momento en que Yareli debe consolidar su estilo y trabajar más intensamente los acabados.
El camino ya está trazado…
(Continuará)

La Puipana
La Pesca, 24

Puerto del Rosario (Fuerteventura, Islas Canarias)
Tel.  828 99 27 91
http://lapuipana.com/
Cierra martes y miércoles
Precio medio: 30 €

Hacía dos años que la gran feria Feaga de Fuerteventura (la más importante de Canarias en ganadería, agricultura y pesca) no se podía celebrar (“blame it on the boogie”), y había tantas ganas que por allí pasaron, el pasado fin de semana, más de 30.000 personas de todas las islas. Pero no este dato, a pesar de su expresividad, lo más relevante del caso. Lo que ciertamente fija una inflexión en este reciente Feaga 2022, tras 34 ediciones, es la gastronomía. Por primera vez, y coincidiendo con la entrada de Fuerteventura en Saborea España, Feaga ha incluido en su panorámica del sector primario canario la gastronomía. Detrás de esta decisión, que inaugura una nueva y excitante senda gastronómica “majorera” contemporánea, la determinación y fuerza de la consejera de Turismo del Cabildo: Jessica de León.

Música recomendada: A change is gonna come (Everlast)

La inmensidad espacial de Feaga, en Pozo Negro, con un montón de pabellones llenos de ganadería, maquinaria, productos de todo el archipiélago, barcos, yo qué sé, y en la que, como decía, este año se han sumado dos naves dedicadas a la gastronomía (tanto la más progresiva como la popular), no debe hacer olvidar el relato subyacente (y más que eso) de la cabra majorera, un animal taumatúrgico por sus características cárnicas y los muníficos quesos que da, argumento principal de la cocina de Fuerteventura y buena parte de su especificidad. “La gran fiesta de la cabra majorera”, reputa a Feaga el periodista local Santiago Travieso.

Feaga 2022. Fuerteventura (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.
Feaga 2022. Fuerteventura (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.

La unión virtuosa de las consejerías de Agricultura (David de Vera) y Turismo (Jessica de León), bajo la dirección del presidente del Cabildo, Sergio Lloret, ha configurado, pues, un nuevo Feaga que incide en las inevitables (y deseables) sinergias entre el sector primario y la gastronomía, recreando una correa de transmisión que no sólo es el relato de la nueva oferta lúdica de la isla (territorio, cercanía, productos, productores y chefs), sino la articulación de su economía circular y un nuevo horizonte de futuro turístico. Feaga 2022 ha escenificado con brillantez esas indisolubles simbiosis ( a las que no son ajenas la nueva marca «Producto de Fuerteventura» y la asociación de chefs «Fuertegourmet») mientras ya se prepara, para dentro de unos meses, el festival “Saborea Fuerteventura” (la inauguración de la isla en el entorno de Saborea España) en la misma localización de Feaga.

El mejor queso de cabra de España (Premios Tabefe)
Con estos mimbres, Feaga se vivió con una emoción especial. Y aunque la isla es muy grande y requiere de varios días descubrir y disfrutar de su geografía (que va más allá de sus famosas playas doradas), pudimos visitar, gracias a la simpatía y conocimientos de Esther Umpiérrez, de Turismo, las Salinas del Carmen, totalmente artesanas, en las que el agua del océano penetra sólo con la fuerza de las olas en marea alta, sin mecanismo alguno, y de la que brota una muy especial flor de sal exuberante de yodo. Y el Museo del Queso Majorero, porque no hay que olvidar que el queso de la cabra majorera es, cada año en el World Cheese, ganador de primeros premios y hasta de “Mejor queso del mundo”.

Feaga 2022. Fuerteventura (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.
Feaga 2022. Fuerteventura (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.

Estos quesos (con DO), en sus diferentes elaboraciones (tierno, semicurado y curado, tanto con leche cruda como pasteurizada), son fruto de la singularidad de la cabra majorera, con una historia autóctona de 2000 años en un entorno que la ha obligado a desarrollar curiosas estrategias alimentarias naturales. La genética y el entorno han generado unas carnes de exasperante suavidad y una producción de leche (en cantidad y rara calidad) única en el mundo. De ahí el éxito internacional de sus quesos…

No me resisto a citar, en este punto, una mítica conferencia del colega y director de la Fundació Alícia, Toni Massanés: “La cabra majorera, al igual que nosotros, come mediante la emoción, es una especie que está especialmente adaptada a estos terrenos áridos y toma no tanto hierba para su nutrición como las partes tiernas de arbustos, matorrales, etc. El placer, el rechazo, el apetito se supedita al sistema emocional, que hace que todos los animales actúen, nutricionalmente hablando, según lo que les convenga. Lo que hace la cabra majorera es probar de todo y es esta neofilia, la tendencia a probar nuevas cosas en un entorno árido, la que le ha dado la opción de adaptarse. En esta especie se acentúa; la cabra majorera sabe que es más beneficioso que perjudicial probar todo eso nuevo y esas cosas le gustan o no le gustan, le provocan apetito o no, placer o asco… Por tanto, nuestra buena amiga prueba, se emociona y decide qué hacer. Es un mecanismo emocional: el placer, el rechazo, el apetito se supeditan a este sistema emocional, que es el que hace que todos los animales actúen, nutricionalmente hablando, según lo que les convenga”.

Capital del queso de cabra, el panel de expertos de toda España otorgó, entre 123 piezas, los siguientes premios Tabefe:
Mejor queso de Canarias 2022: El Farito de Lanzarote

Quesos elaborados con leche pasteurizada:
Queso Tierno:
1º Premio: El Farito de Quesería el Faro, Teguise, Lanzarote.
Accésit: El Tofio de Grupo Ganaderos de Fuerteventura, Tuineje, Fuerteventura.

Queso semicurado:
1ª Premio: Julián Díaz, Tiscamanita, Tuineje, Fuerteventura.
Accésit: El Faro de Quesería El Faro, Teguise, Lanzarote.

Queso curado:
1º Premio: El Roano, Lorca, Murcia
Accésit: Los Cameros, Haro, La Rioja

Quesos elaborados con leche cruda:
Queso Tierno:
1º Premio: Las Lameras, Villa de Mazo, La Palma
Accésit: Rosa de la Madera, Lezque, Tuineje, Fuerteventura.

Queso Semicurado:
1º Premio: Rosa de la Madera, Lezque, Tuineje, Fuerteventura
Accésit: La Pared, La Pared, Fuerteventura

Queso Curado:
1º Premio: Luna de Awuara, Villa de Garafía, La Palma
Accésit: Queso Rosa de la Madera, Lezque, Fuerteventura

Feaga 2022. Fuerteventura (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.
Feaga 2022. Fuerteventura (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.

Además de este concurso nacional, hubo otros, como el gran espectáculo del concurso de ordeño de cabra, el de perro bardinos majoreros, muestras de ovejas, caballos, camellos… Una auténtica pasada que se mezcló con las propuestas (y showcookings) gastronómicas de restaurantes de lustre contemporáneo como el Tagoro de Mario Yamuza, El Pellizco de Rigoberto Almeida, Lucio Romero, Jorge González, Ismael de Unamano Café & Cocina, Niall Wallis, que ofrece en su restaurante Los podomorfos un menú sólo a base de cabra majorera… Y productos km 0 de Fuerteventura y otras islas, como los sorpresivos vinagres Lágrima de malvasía volcánica de Lanzarote, asesorados por Martin Berasategui, que me descubre el amigo Juan Betancort del Cabildo conejero, en presentaciones “joven”, barrica y balsámico…

A todo ello, constantes shows en vivo como el ronqueo del atún, liderado por el gran Pepe Solea, la elaboración de la famosa “pella de gofio” a lo más tradicional, con zurrón de piel de cabra y amasado en el muslo, ofrecido por el jovial Fran Cabrera, de La Molina de la Asomada, degustación del famoso tostador de cabra, la exquisita ginebra 72, parrandas, ver en directo la confección de los muy especiales (y de alto precio) cuchillos canarios… Y los quesos, siempre los quesos, La Pared, Felipa, Maxorata… Incluso, aunque no fue fácil, el vino -de culto- de la DO Fuerteventura: el Conatus, de cortísima producción.

Rigoberto Almeida, chef de El Pellizco, que abrirá junto a Mari Carmen Vélez el nuevo restaurante "Lo Nuestro" en el sur de la isla. Feaga 2022. Fuerteventura (Islas Canarias). Foto: Xavier Agulló
Rigoberto Almeida, chef de El Pellizco, que abrirá junto a Mari Carmen Vélez el nuevo restaurante «Lo Nuestro» en el sur de la isla. Feaga 2022. Fuerteventura (Islas Canarias). Foto: Xavier Agulló

Próximo restaurante estelar: Rigoberto Almeida y Mari Carmen Vélez (Lo Nuestro, Jandía)
Ni me lo esperaba. Pero así va a ser a partir del próximo julio… El chef local Rigoberto Almeida (El pellizco) se ha unido a la gran chef alicantina Mari Carmen Vélez (que se traslada a vivir a Fuerteventura, aunque sin dejar su Sirena de Petrer) para abrir el restaurante Lo Nuestro, en el sur de la isla, en Jandía. Fastuosa noticia para la isla…

Muy próximamente en esta sala, crónica de los restaurantes La Puipana y Tagoro, dos de los “adelantados” de la Nueva Cocina Canaria en Fuerteventura.
Y un recuerdo (imposible hacer fotos por la luz) para el restaurante Volcano, en las Salinas del Carmen, a cargo del chef Francisco Vilela, que puso sensaciones a la noche con una ensalada de ventresca de atún rojo local, unos rollitos de queso majorero fritos y una espléndida dorada (local) a la espalda mientras el mar le susurraba a la gran luna…
(Continuará)

Restaurante Volcano. Salinas del Carmen. Feaga 2022. Fuerteventura (Islas Canarias).
Restaurante Volcano. Salinas del Carmen. Feaga 2022. Fuerteventura (Islas Canarias).

El verde y sugestivo valle de Agaete, en el Norte de Gran Canaria, con sus inopinados y exquisitos cafetales, se abre a la mirada desde Casa Romántica, el restaurante que ha abierto Víctor Lugo (reconocido cafetalero y bodeguero de la zona) apoyado en la cocina por el gran Davidoff Lugo (su primo), una propuesta de enjundia gastronómica que parte de huertos y corrales propios (próximamente, quesería) y productos locales interpretados muy contemporánea y afiladamente, aunque sin olvidar el lustre canario de fondo.

Música recomendada: Hocus Pocus (Focus)

Ahí, en la curva que asciende a las alturas del valle, frente al espectáculo natural, se levanta esta casona que fue hogar del conocido escritor Tomás Morales y restaurante ecológico avant la lettre en los años 70 del siglo pasado. Saludan los dragos a la entrada de la terraza que da acceso a los comedores, tras los cuales se extienden el jardín, las bancadas de huertos y la quesería, ya totalmente acabada y a la espera de comenzar a producir (asesorada por el erudito Isidoro Jiménez).

Casa Romántica. Agaete. Gran Canaria (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.
Casa Romántica. Agaete. Gran Canaria (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.

No engañe el nombre “Casa Romántica”, porque si bien la construcción y sus panorámicas invitan a la intimidad en pareja, la cocina es robusta en su concepción, caleidoscópica en su elaboración y refinada en su ejecución. Una cocina, pues, con una indisimulada gestualidad gastronómica que va más allá del “sitio bonito” para adentrarse en terrenos serios, sólidos y con vocación de altura.

Víctor y Davidoff saben que su reto es el Km0, la inteligencia culinaria y la creatividad meditada. Y lo poseen todo. Por eso ya reciben en la mesa con una mantequilla de cabra motorizada con roqueforti, un pan de masa madre de 100 años (panadería Amaro) y un canapé de gofio y queso cremoso.

Casa Romántica. Agaete. Gran Canaria (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.
Casa Romántica. Agaete. Gran Canaria (Islas Canarias). Fotos: Xavier Agulló.

El compromiso con su terroir se ejemplifica en el primer plato: ensalada de su huerta encurtida y yoghourt de leche de cabra, toques brasa. Un estallido de sensaciones que se sirve, como el resto, en cerámica de inspiración aborigen. El tradicional caldo de millo (maíz) se versiona con huevo (propio) a baja, cilantro y palomitas, mientras en la copa se sirve el vermouth Los Berrazales (la bodega de Víctor), elaborado con 30 botánicos de proximidad. El arroz, otro de los ejes de la ideología de Davidoff, se presenta con texturas crujientes de la huerta, exacto en su cocción y con una resultante deliciosamente radical.

Siempre gran producto. Así, la lubina Aquanaria en caldo (guiño al popular caldo de pescado canario), munífica, con escaldón y elegantemente presentada. La cocina de Lugo, siempre con peaks en el plato, es no obstante precisa y nunca se abandona al desequilibrio. Fastos: lentejas con camarón de Agaete, expresivo y luminoso recuerdo tom yung goong. Y la cálida y envolvente terrina de cochino canario con crema de papas y berros y batata, perfecta. Demasiado dulce, aunque muy sugerente, el pesto dulce con yoghourt de cabra y helado de albahaca de Kabi Lugo, hermano de Davidoff y pastelero del que se intuye una larga proyección…
Estamos sólo al principio. Pero habrá mucho más, esto es fijo…

Casa Romántica
Km 3,5. Agaete

Gran Canaria (Islas Canarias)
Tel. 628 92 25 88
Cierra noches
Precio medio: menú, 60€; maridaje, 25€