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¡Qué progresión la de Víctor Suárez! Su pedigree (Martin Berasategui y Albert Adrià) no sólo consiguió que, cuando abrió con valentía su Haydée (La Orotava, Tenerife), su visión culinaria de promiscuidad entre Tenerife y algún toque de exotismo estallase con vigor, sino que lo ha conducido sin desvíos, sin parar ni un segundo, buscando y encontrando, a convertirse en una referencia indiscutible tanto en las islas como en el país entero. Haydée, a 2022, es ya un “gran restaurante” desde todos los frentes. Un espacio privilegiado (vistas atlánticas, plataneras, jardín, hermosa casona) que, además de alta restauración, sigue ofreciendo mucha, mucha diversión…

Música recomendada: Walk on the wild side (Pink Turtle)

Víctor se levanta cada día a las cinco de la mañana. Su visión de la cocina, su creatividad, exigen este stajanovismo. Él nunca se detiene hasta conseguir lo que quiere, por muchas dificultades que tenga el trayecto. En este caso de madrugada es el pan. Inconformista, se propuso ir más allá, y ahí están, servidos exquisitamente en gueridón en la sala, sus “masas madre” de trigo y centeno y ese casi erótico bollo gomero, del que, a la salida, regala la receta.

Es la mise-en-scene de Haydée es la que le corresponde a un gran restaurante. Servicio joven, preciso, sinuoso. Una rompedora vajilla -Gonzalo Martín- que no sólo es estética, sino parte intrínseca de la narrativa “Suárez”. Y, desde el jardín o a través de los ventanales del comedor, la metáfora de Tenerife entre plátanos y el océano.

Restaurante Haydée. La Orotava (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante Haydée. La Orotava (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló.

Ya van llegando… El tomate en tres texturas (helado de gazpacho, gelatina y sorbete), kombucha de tomate y albahaca. Los snacks: fina cereza rellena de caiprinha, nube helada de lichi con kimchi y el clásico de la casa, la croqueta líquida de kimchi. Aparece el Palo Blanco 2018, pura tensión tinerfeña… Y los “bocados canarios”: brioche al vapor relleno de papas, piña y costilla, un tanto rudo; tartaleta de millo con chantilly de millo; y papa soufflé rellena de queso con mojo rojo.

Lúdico punto canario en la ostra con tartare y kimchi de plátano, perlas de dashi, clorofila, cilantro, perejil, toque picoso… La vieja, en el nuevo menú, se exhibe ahumada, con tartare de remolacha y manzana, sobre gazpachuelo del caldo de la vieja, mejillones y vinagre macho. Caleidoscópico. Láminas de vaca canaria con helado de foie gras, espárragos, emulsión Café de París y setas japonesas en escabeche asiático. Temperaturas, finuras, potencias, estereofonía, chic. Ravioli de estofado de potas con tentáculo crujiente y caldo reducido, limpia profundidad, un hit.

Restaurante Haydée. La Orotava (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante Haydée. La Orotava (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló.

Aunque se apreciaría menor cocción (y más explosividad), panorámica la cigala al kamado con yema crujiente, dashi de cebolla y, aparte, la cabeza. Otro impacto: txangurro de ventresca ahumada de lubina topeado con caviar y en caldo de las espinas ahumadas. Vibraciones: lubina Aquanaria asada con sus chicharrones y espuma de pilpil de su cabeza.
Suntuosa la royal de cabra con parmentier y trufa, brioche de los interiores y reducción cítrica, potencia con riguroso equilibrio.

Mistela gomera: orujo, anís estrellado, canela, pieles de manzana y lima kéfir). “Citrus”, homenaje a los cítricos (naranja sanguina, mandarina, lima, frutos rojos, melón, bergamota, limón, granizado de ron, toque de mango). Y texturas de chocolate con citronela y lichi.
Uno de los grandes, Víctor Suárez.

Haydée
Barranco La Arena 53, Dehesa Baja

La Orotava (Tenerife)
Tel. 822 90 25 39
Cierra lunes, martes, miércoles, mediodías de jueves y viernes y noche de domingos
Precio medio: 95 €

Convertir lo próximo (territorio, productos… e historia) en vindicación genética y cultural y, a la vez, en vanguardia culinaria es la compleja labor que se ha propuesto el chef Diego Schattenhofer en su 1973 Taste (hotel Villa Cortés, Arona, Tenerife), una brillante y distintiva propuesta de alta cocina tinerfeña que, distante de otras filosofías gastronómicas canarias, nos arrastra a un viaje vertiginoso hacia los guanches ancestrales, a sus costumbres, a la recuperación de los ingredientes de su dieta, a la atmósfera de su hábitat. Al conocimiento y disfrute, en fin, de una civilización remota y poco conocida que, a través de los conceptos y técnicas más avanzados, recrea un mundo organoléptico maravilloso propulsado sin temor a lo nuevo. Su menú 2022, de arrebato onírico y lacerante precisión, es una sorprendente singularidad en el panorama…

Música recomendada: Psychokiller (Talking Heads)

De implacable formación culinaria (Coll, Massey y Mallman en su Argentina natal; Martín Berasategui, Francis Paniego, Juan Pablo de Felipe y Paco Pérez en España), Diego Schattenhofer es un stajanovista del conocimiento culinario, un explorador de las provincias gastronómicas periféricas a lo canónico, un infatigable trabajador y un cocinero que bien podría ser llamado “de culto”. Sus investigaciones, junto a un equipo de científicos estable, en las provincias sensoriales desconocidas (aromas de las cuevas aborígenes…), en la taxonomía de las especias marinas autóctonas (características biológicas, despiece, optimización de sus cocciones), en la recuperación de la cabra y la gallina atávicas o en soluciones tecnológicas asombrosas (fue el “inventor” de los “platos voladores”, Premio a la Mejor Innovación Tecnológica de Madrid Fusión 2011), lo proyectan a territorios coquinarios diferentes y de una gran elocuencia gustativa.

1973 Taste. Hotel Villa Cortés. Arona (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló
1973 Taste. Hotel Villa Cortés. Arona (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló

Su I+D+i (y sus trabajos de campo y en diferentes universidades) son el motor de su idiosincrasia gastronómica. El material sensible que, además de iluminar una tierra y un pasado mistérico, propone la gran exhibición culinaria contemporánea, lúdica y reflexiva.

Navegando en esos meandros, Diego, en el 1973 Taste, restaurante deliciosamente chic, con grandiosa cocina abierta y sólo ocho pax por servicio (únicamente cenas), nos narra su caleidoscópico universo a través de elaboraciones de exultantes combinatorias y afilada ejecución. Cocina avanzada y en evolución que se presenta con los snacks: tomate confitado con aire de queso fresco de Tenerife, milhojas de chips de papa bonita con tartare de cabra canaria, ceviche de brota y tartare de atún con caviar sobre bloque de hielo.

Miméticos de papa bonita rellenos de cuatro quesos y mojo rojo para untar. El cuerpo principal del menú se inaugura con la ostra Sorlut tocada de un merengue de escabeche de algas y de una emulsión de bivalvos, un conjunto donde se fortifica a la ostra con “más océano”. La gamba canaria es otra loa al Atlántico, de factura concupiscente, caldo de las cabezas y yemas de erizo, ejemplo de intensidad pelágica bien entendu. Los ñoquis de queso flor (en esférico) con caldo de pieles de papas bonitas y leve toque de gofio, es exhibición de equilibrios, servidos en gánigo (recipiente aborigen de arcilla, rememorado, como otras piezas de la vajilla, por la artesana Mila Santana) y con cucharas de lapa.

1973 Taste. Hotel Villa Cortés. Arona (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló
1973 Taste. Hotel Villa Cortés. Arona (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló

El arroz con anchoa Nardín de tres años, de fascinadora ligereza (y sabor), mantecado sutilmente con ortiguillas y erizos, aparece con la raspa encima. Impecable. La tableta (palometa roja o virrey, pescado que Schattenhofer ha trabajado a partir de las distintas profundidades en las que vive, su alimentación, su maduración, etc.), un espectáculo, de estilosa cocción, con velo de berros y borrallera de batata. Una “extra ball”: la molleja de corazón y tuétano, escuela de obscenidades. La royal de cochino negro con emulsión de beterrada, salsa perigord y trufa, otra inmersión en los placeres… El pichón, madurado 21 días, con pasta rellena de sus higadillos, académico. En los postres, “renacer sobre Tacande” (almendra, guindilla, queso y chocolate blanco) y ese queso rompedor, la torta de flor de cabra (cuajo vegetal) de Roberto Rodríguez, son el final.
O el principio de los nuevos fenómenos que nos esperan en 2022 en el 1973 Taste.

1973 Taste
Hotel Villa Cortés

Av. Rafael Puig Lluvina, 38
Playa de las Américas. Arona (Tenerife)
Tel: 922 75 77 00
Mail: 1973@villacortes.com
http://www.europe-hotels.org/hoteles/villa-cortes/taste-1973/
Cierra: domingo, lunes y martes. Resto, sólo cenas.
Precio medio: menú 85 €/ menú 110 €

Tenía razón el talentoso chef Adrián Bosch cuando me decía, refiriéndose a su restaurante exótico, el San Hô (hotel Royal Hideaway Corales, Tenerife), que “no se parece a nada porque ni yo ni mi equipo hemos trabajado nunca en los grandes orientales españoles”. Efectivamente, Adrián ha puesto su genio a trabajar en libertad creativa mirando con desparpajo a Canarias, Japón, los vastos horizontes asiáticos y los resonantes colores americanos… Un trabajo singular que, aunque en progreso, ya lo delata como uno de los “grandes”.

Música recomendada: This is the day (Badly drawn boy)

No es un japonés al uso. No es tampoco un nikkei recalcitrante. Ni un oriental predecible.  Es el San Hô de Adrián. Y allá vamos con los amigos Diego Schattenhofer y Cindy Ropraz, dispuestos a solazarnos sin reglas con la cocina de Bosch (y su segundo, Eduardo Domínguez) y sus intrépidas (y sofisticadas) sensaciones.

Restaurante San Hô. Hotel Royal Hideaway Corales. La Caleta. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante San Hô. Hotel Royal Hideaway Corales. La Caleta. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

Como era de esperar, en el recibimiento está la sonrisa dinámica de Vicente Chau Tsang, el lúdico pero muy preciso maître. Y Adrián y los suyos… Un insinuante blanco alsaciano (Valentin Zusslin) y, desde luego, los hermosos y quietos jardines que son el escenario del comedor pondrán a la noche la “cuarta pared”, esa capaz de transformar un menú en una experiencia arrebatadora.

Es una buena noticia preliminar que las dos salsas (sriracha al ají limo y llatán) que acompañan el primer snack, unos chicharrones de medregal y lubina, son picosas sin timorateces. Presencia de los ajís cierta; ajís, por otra parte, que se cultivan en el huerto propio del restaurante. Adrián la juega con pasión. El segundo aperitivo tampoco es banal: gelatina de shiitake con huevas de salmón, cilantro y ají panca fermentado cuatro meses.

Restaurante San Hô. Hotel Royal Hideaway Corales. La Caleta. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante San Hô. Hotel Royal Hideaway Corales. La Caleta. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

Acomodémonos. Y ataquemos el tartare de gamba canaria con kimchi elaborado con verduras peruanas y toque de ramallo. Los dados siguen girando en fantasía… Tiempo de bivalvos: navaja con ponzu; concha fina con ají amarillo; y almeja con ajo fermentado en soja. Un splash de frescura y cromatismos. Y la ostra Guillardeau con gelatina de ponzu, lima y aire (merengue) de wasabi. Impresiones trepidantes…

Restaurante San Hô. Hotel Royal Hideaway Corales. La Caleta. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante San Hô. Hotel Royal Hideaway Corales. La Caleta. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

Impacto: tartare de atún (akami) con tuétano, yema de codorniz y wasabi de verdad (rallado en piel de tiburón). Sin duda, uno de los must. Usuzukuri de toro con caviar osetra y tomates fermentados. Señorial y equilibrado, pero morboso. Y otro de los hits.

El carabinero, munífico, con la cabeza gloriosamente asada, presenta sus carnes con una reducción de parihuela, a mi juicio con exceso de lácteo lo que, si bien le da sofisticación, le resta fuerza pelágica. Como decía antes, Adrián está in progress porque habita en territorios fronterizos. Caldo dashi de shiitake y tuétano (con tapioca), conjugación virtuosa de agresividad y delicadeza.

Restaurante San Hô. Hotel Royal Hideaway Corales. La Caleta. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante San Hô. Hotel Royal Hideaway Corales. La Caleta. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

Pantone de potencias: mete la overdrive y déjate arrastrar por el ramen de triple caldo (ternera, ave y cerdo) con panceta ibérica y ají mirasol, y óyeme…

Es amoroso y guerrero el caldo de manitas y ají amarillo que baña la gyoza de cerdo, amigo. Menos interesante, por falta de ajuste, la empanada melosa de rabo de toro, miso y trufa. Y el grande finale: barbacoa nikkei de costilla de wagyu, una locura de emociones antes de retozar con el helado de chocolate con chile y el chocolate blanco con huacatay, sésamo negro y helado de yuzu y manzana ácida.
Adrián pisa fuerte. Y su mejor historia acaba justo de comenzar…

San Hô
Hotel Royal Hideaway Corales

Av. Guadalupe, 23
La Caleta (Tenerife)
Tel. 922 75 79 00
Cierra martes y miércoles
Precio medio: 60 €

El restaurante La Quinta (playa de La Arena, Santiago del Teide) queda disimulado entre el kitsch de las tiendas de “cholas” y souvenirs, pero esto no debería jamás evitar sentarse en la terraza -que, eso sí, tiene todo el océano delante- y descubrir la gema culinaria que tienen en las manos Rubén Saborido y su socio Ronny Reina (con Mireia Muñoz en sala), ambos ex Nandu Jubany y todo lo que ello comporta: trabajo duro, gourmanderie y refinamiento en las elaboraciones. “La gran mesa de Tenerife” les aguarda…

Música recomendada: Piña colada (Rupert Holmes)

Aunque los tres se conocieron trabajando para el gran Nandu Jubany en Catalunya, los tres sintieron la llamada de Tenerife. Del Sur de la Isla. Y ahí, en la turística playa La Arena, junto a Santiago del Teide, se hicieron con un local en primera línea de mar, rodeados por tanto de toda la parafernalia barata destinada a visitantes de sol y playa. Las cosas empezaron a rodar y en eso llegó Covid, lo que les dejó con cuatro mesitas huérfanas que, no obstante, lucen de vistas atlánticas directas, con la inquietante La Gomera al fondo.

La Quinta. Playa La Arena. Santiago del Teide. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.
La Quinta. Playa La Arena. Santiago del Teide. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.

Armados de un intenso aprendizaje junto a Nandu (su exigencia es legendaria) y ebrios del producto tinerfeño, se aplicaron en mostrar otra visión gastronómica, compromiso entre su acervo culinarios y los colores locales. Así, empezamos con el pan de 100% Pan y Pastelería (must de Tenerife) y con una bomba crujiente de guiso y queso de cabra, al que (todavía no está en la carta) le falta un poco de profundidad y travesura. Impecable es sin embargo el canelón de calabacín relleno de camarón y merluza de Lanzarote, tocado de mahonesa de sriracha y ejemplo de frescor, equilibrio y finura. Probamos también (prueba del 9) el canelón tradicional catalán, y sí. Nandu detrás… El tartare de sandía y remolacha, con picadillo de sandía, alcaparras y pistachos, refresca de nuevo la mesa…

La Quinta. Playa La Arena. Santiago del Teide. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.
La Quinta. Playa La Arena. Santiago del Teide. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.

Luce el sol y brilla sobre el Atlántico. Estamos en el Sur. Más frescura: tartare de tomate (de la famosa finca La Calabacera Nature) con burrata, espuma de parmesano y rúcula frita, más finura… Recuerdos de Jubany: hojaldre con rulos de foie gras y manzana carameliza, piñones y pasas. Ejecución precisa en todos los vectores.

Y, claro, los arroces (carnaroli Illa de Riu). El del “senyoret”, con rape, gambas, langostinos y calamar, perfecto. El cremoso de pulpo y calamar con alioli de azafrán, sabor con refinamiento. Clase, amigos, clase. Y todos los pescados de la pescadería El Rabil, en Alcalá (uno de mis proveedores cuando tomo retiros sureños), que tiene barco propio.

Tarta de queso ahumado Montesdeoca, escuela de cremosidades, y espuma de crema quemada (recuerdos de Carles Gaig) con caramelo de limón y helado de dulce de leche.
Todo ello desde la discreción y el silencio. Cuando se sepa…

La Quinta
Av. Marítima Puerto de Santiago, 31
Playa La Arena. Santiago del Teide. Tenerife. Islas Canarias
Tel. 922 86 15 02
Cierra martes y miércoles
Precio medio: 30 €

En la belleza slow de La Orotava, oculto entre las empinadas callejas, se encuentra el Dabeke, un restaurante que, sin aportar nada nuevo al panorama, con algún brillo y algunas sombras en las ejecuciones, ofrece no obstante una cocina comercial con buen producto, suculencias y raciones opulentas en un ambiente recoleto y calmo. Y bueno…

Música recomendada: Sweet Jane (Cowboy junkies)

¿Dabeke? El acrónimo de los tres miembros de la familia propietaria, OK, pero muy poco comercial y difícil de recordar. Extravagantes inspiraciones a veces las de los cocineros con los nombres de sus restaurantes…
Bueno… Como decía, el establecimiento se emplaza en el casco antiguo de La Orotava, esa sugestiva geografía urbana que nos lleva al XVII… Tres plantas, con la cocina en la entrada, conforman la arquitectura del restaurante, de aire rústico pero cuidado y discreto. En la cocina mandan el kamado y el chef, Enrique Luis.

Restaurante Dabeke. La Orotava. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante Dabeke. La Orotava. Tenerife. Islas Canarias. Fotos: Xavier Agulló.

La cena. Mal día hoy para dejar de esnifar pegamento, porque, nos anuncia el jefe de sala, no hay ni croquetas de queso ni codillo, al parecer, los dos grandes hits de la casa: “lo hemos acabado al mediodía”. Pues nada… Nos ponemos en manos del cocinero y le pedimos que nos explique su historia.
Comienza con una mantequilla de hierbas rústicas y pan de masa madre maison. Y, tras una vichyssoisse de puerro y calabacín al curry de cortesía, llegan las vieiras asadas con un leve toque de curry. Textura conseguida. Lo siguiente es una ensalada de rúcula con queso de cabra de rulo y peras al vino sin ninguna gracia ni relato. El tartare de patudo con aguacate, coronado con un huevo frito (que aparece con la yema encurtida en soja pero reventada) y acompañado de chips de batata es correcto. Otro tartare: de wagyu nacional con papadum, potente, aunque falto de picante (una de las comensales ha pedido prudencia).

Llega ahora, a mi juicio, lo mejor: el rejo de pulpo frito parcialmente en panko, con papas antiguas al limón y alioli cítrico. Morbidez, sabor, finura. Más rudo en la presentación, aunque goloso, es el huevo a baja con jamón ibérico, setas locales y espuma de papa, todo un clásico. El último envite es el arroz de rabo de toro (la mujer del cocinero es cordobesa), un meloso que, sin embargo, aparece en la mesa algo pasado, una lástima porque el sabor es justo y equilibrado. Rematamos con un contundente ataque dulce (demasiado, por supuesto): el hojaldre con dulce de leche, gianduja y chantilly de vainilla, ya te imaginarás.
Y esto es todo, amigos.

Dabeke
Candelaria, 9

La Orotava. Tenerife. Islas Canarias
Tel. 922 33 27 26
Cierra domingo y lunes
Precio medio: 35 €  

La Nueva Cocina Canaria es abierta y cosmopolita. Hoy, Elena Barrios nos traslada al Sudeste asiático desde Santa Cruz (Tenerife) con su crónica de 2018 sobre el Jaxana. A día de hoy, el restaurante ya está dirigido por otro equipo de cocina y sala, pero la mirada a Oriente con intención creativa sigue siendo protagonista en la carta. 

Música recomendada: Spanish stroll (Mink DeVille)

El chef Nacho Hernández (Azafrán, The Oriental Monkey) es un enamorado de los sabores de Asia, sobre todo Japón. Su cocina siempre ha tenido un toque provocadoramente sutil… En 2010 ganó el Campeonato de Cocineros de Canarias con su versión del tradicional cabrito embarrado, al que tocó con menta, dátiles, té… ya nos estaba diciendo a las claras por donde quería ir. Hoy en su nuevo proyecto, Jaxana, despliega el saber acumulado en sus muchos viajes, con una carta en la que expone platos callejeros y tradicionales de la friolera de doce países.

Vieira. Jaxana. Santa Cruz de Tenerife. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.
Vieira. Jaxana. Santa Cruz de Tenerife. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.

El restaurante es un espacio colorista y divertido con jardín vertical incluido, donde se despliega una barra de coctelería original a base de sakes, yuzu, tés o jengibre.
Nacho entra en el menú con una crema de calabaza con curry, leche de coco y flor de calabaza. La ostra mantiene toda su tensión y sabor, a pesar de que la sirve con lima y mahonesa de nam prik pao y miang kham; y juega con la perfección de la gamba roja marinada, sobre una potente pasta del propio crustáceo, apta para envolver en una hoja de capuchina. El filipino ‘ceviche’ kinilaw se torna elegante vestido de vieiras, vinagre de coco, aceite aromático, soja, menta y rábano. Y pasando por un hawker (espacios habilitados para vender comidas de Singapur) convida a un sabroso chili crab con cangrejo de concha blanda, acompañado de pan frito para no dejar de untar…

Chili crab. Jaxana. santa Cruz de Tenerife. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.
Chili crab. Jaxana. santa Cruz de Tenerife. Tenerife. Islas Canarias. Foto: Xavier Agulló.

¿Y la carne? Sí, sí… Un tataki de corte excitante de vaca vieja, quizás excesivamente dulce por la reducción de Pedro Ximénez. Pura diversión el xiaolongbao de vaca vieja, huevo de codorniz frito y salsa teriyaki. Buff… Y formidable equilibrio de potencias en el curry de cordero Litle India, con topping de praliné de anacardos. Y es que Nacho Hernández, parte activa de la Nueva Cocina Canaria, está en el mundo…

Jaxana
Paseo Milicias de Garachico 5, Bajo
Teléfono: 922 89 44 52
Días de cierre: domingo
Precio medio: 45 euros

La Laguna (Tenerife) ocupa hoy el espacio de retrospectiva reciente de la Nueva Cocina Canaria de Elena Barrios en La Molicie. Una propuesta, la de Grina, para todos los gustos, con platos que apetecen y correctamente ejecutados. 

Música recomendada: I will survive (Cake) 

Josué Paz acaba de abrir Grina –“pasión” en euskera- en la ciudad universitaria de San Cristóbal de La Laguna, donde reinan las tascas informales. A unas calles del centro histórico Patrimonio de la Humanidad, un espacioso local, antes pizzería, ha sido reformado por el joven chef y su padre, Juan José, antes trabajador de una multinacional de bollería y ahora reconvertido en el encargado de panes y postres. Su carta, aún a falta de hilo conductor claro, presenta sin embargo elaboraciones ricas e ingeniosas. Josué (Arts y MB) deja atrás con Grina los anteriores proyectos con socios y amigos.

El delicioso queso de cabra Montesdeoca al pimentón abre el menú acompañado de panes caseros de cerveza negra, de pasas y coco y de matalahúva. Siguen las crujientes y melosas croquetas de txangurro y alioli negro. La ostra Sorlut acevichada con leche de tigre, manzana y jengibre, resulta impecable pero falta de gracia por la ausencia de picante. El tiradito de pulpo (carente de tensión) es una composición divertida, que se presenta sobre una base de yuca, una salsa kalamata, crema de batata y quinoa suflada. Sorprendentemente limpio se muestra el arroz de osobuco con espárragos trigueros, resuelto en una cocción precisa. No obstante, es irregular la textura del guiso tradicional de ala de raya, convertido en mar y montaña, acompañado de puré de papas de toque cítrico, alcaparras y alcaparrón frito, sobre una demiglace de carne.

Grina. La Laguna. Tenerife. Fotos: Xavier Agulló.
Grina. La Laguna. Tenerife. Fotos: Xavier Agulló.

En lo cárnico Josué se lanza con una pieza poco usada pero muy sabrosa como es el bocado de la reina (entre la cadera y la tapa), presentándolo en su punto con un puré trufado. El nombre del combinado de dulces apetece: ‘Farándula de postres’, con tres chocolates en diferentes texturas; una tarta de queso de cabra con parchita; otra del abuelo en honor a su padre, una composición a base de tiramisú y un lingote de chocolate con leche; y un lemon pie.

Grina
Calle Marqués de Celada, 70.
San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)
Tel: 640 63 14 79

Cierra: domingo, lunes y noches de martes y miércoles
Precio medio: 30 euros