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El entuerto nos lleva al siglo XVIII, a Menorca. Cuando el duque de Richelieu (sobrino-nieto del libidinoso cardenal) arrebató la isla a los ingleses. El duque, y mariscal (heredero de la lascivia de su tío), en aquella Menorca cosmopolita y pija, se enamoró un una local que fue la que le cocinó la famosa salsa… Y ahora te cuento el resto.

Música recomendada: I remember you (Eileen Jewel)

Surgió todo esto -aunque ya se sabía holísticamente que la mahonesa tenía origen menorquín- en una comida en el 7 Portes de Barcelona. El motivo del convite, la presentación del libro ‘Receptari Caules’ (cocina menorquina del XVIII), el último de la colección ‘Receptaris Històrics de la Cuina Catalana’ (recetarios históricos de la cocina catalana), recopilación única en Europa y de un gran valor gastronómico e historiográfico creada por Francesc Solé i Parellada (propietario del casi bicentenario 7 Portes) con el impulso de Toni Massanés (Fundació Alícia) y esponsorizado por La Caixa y Editorial Barcino.

En este manuscrito, además de 251 recetas de todo tipo, fundamentales para entender la cocina burguesa (antes, casi todos los recetarios eran conventuales) de la época en Menorca, suma de platos populares, especialidades monacales e influencias europeas, se encontró la primera referencia escrita a la mahonesa, descrita como ‘salsa de pescado cruda’. Hay que hacer notar como primera providencia, como apuntaron Massanés y Pep Pelfort (investigador del ‘Caules’), que la ausencia de citas anteriores se debe “a que no se escribe nunca de lo que se hace cada día, de lo que es muy popular, caso de esta salsa que todos conocían en la isla; no hacía mucha falta explicarla”.

La mahonesa original, en el 7 Portes. Foto: Xavier Agulló.
La mahonesa original, en el 7 Portes. Foto: Xavier Agulló.

Volviendo al caso concreto, el lujurioso Richelieu, al volver a la corte francesa de Versalles, dio un banquete y quiso darle un homenaje a su amante menorquina con aquella salsa que lo había cautivado, pero, al no poder poner el nombre de la mujer por razones obvias, la llamó ‘mahonnais’. Y aquí entremos en el nudo de la cuestión: aunque en esa ocasión, con la Pompadour como anfitriona, la salsa apareció como ‘mahonnaise, más tarde, en el XIX, el encargado de imprimir el libro ‘Cuisine imperiale’ con los tipos móviles de la época (trabajo fatigoso y complejo), giró inadvertidamente el tipo de la ‘h’ y la convirtió en una ‘y’. Concretamente en la receta ‘poulet mayonnaise’. Mayonnaise, amigos, en lugar de ‘mahonnaise’. Putada histórica que ya no cesó.
La receta de la mahonesa del XVIII explicada en el ‘Caules’ es la misma que la de hoy en día, pero con el pequeño añadido de cebolla y perejil. Toma ya.

Espinacas. Bacalao. Mazapán. 7 Portes. Fotos: Xavier Agulló.
Espinacas. Bacalao. Mazapán. 7 Portes. Fotos: Xavier Agulló.Espinacas. Bacalao. Mazapán. 7 Portes. Fotos: Xavier Agulló.

Habiendo ya hecho justicia culinaria, en la comida de celebración de la salida del libro, en la primera planta del 7 Portes, untamos como locos pan con la mahonesa original, por supuesto, y probamos también otras recetas del volumen, como las espinacas a la inglesa, con piñones, huevo duro y pan; el bacalao en ‘borrida’ (emulsión del pilpil y yema de huevo), opulento; y mazapanes de postre.
Pero el gran hit fue la mahonesa. La salsa menorquina por derecho que ha conquistado el planeta por mucho que se empeñen en meterle la ‘y’ o, incluso, abreviarla en el ridículo ‘mayo’.