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Golpe de Estado

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Si vas (o pasas por ahí) a l’Ametlla de Mar (Tarragona), el restaurante Golpe de Estado, en el puerto, frente al mar, te arrebatará de Delta y de Mediterráneo…

Música recomendada: The piper (Pete Sinfield)

No recuerdo exactamente ni cuándo ni cómo me topé con Siggi Soler. Sé, no obstante, que desde aquel momento esquivo en mi timeline han sido muchos los mediodías y noches generosas de gastronomía, de alcoholes diversos (él siempre miró con fervor a las Highlands), de conversaciones intensas y de compartir amigos previos -véase el gran Joan Escribà– y nuevos siempre con el apoyo de una barra, una mesa, un cenicero y varias botellas. Ubérrimo de vida, Siggi, que ha vivido en medio mundo, muy especialmente en África (tuvo dos restaurantes en Kenia, conoció la insólita despensa africana en la peligrosa Bangui, República Centroafricana, donde los hoy famosos murciélagos se sirven ahumados –“achicharrados”, matiza- y de donde debió salir por pies dejando todo atrás), fatigó Beirut… Coincidí en una ocasión con él en Costa Rica, donde se solazó unos cuantos años a la vez que -cierto- puso de moda allí nuestra sangría Lolea distribuyéndola él mismo. Por fin, me presentó hace unos años a la gran esperanza culinaria negra de África, Selassie Atadika (Midunu), que desde Accra (Ghana) está lanzando al mundo la Nueva Cocina Africana, movimiento que, precisamente, presentará el próximo octubre en exclusiva en el congreso San Sebastian Gastronomika.

Las violentas convulsiones en África, la excesiva morosidad de Centroamérica y diversos avatares internacionales lo regresaron por fin a España. A l’Ametlla de Mar (Tarragona), aun siendo él de Barcelona, donde adquirió una gran finca olivarera (que trabaja minuciosamente) y donde imaginó un negocio de turismo fluvial sostenible con barcazas-hotel en el Ebro que, finalmente (era sospechable) tuvo que olvidar. Fue en el ínterin cuando le ofrecieron el restaurante del Club Náutico de l’Ametlla de Mar, una propuesta que no pudo rechazar. A día de hoy, lo tiene a pleno rendimiento, e incluso se hizo con otro restaurante, más pequeño, en el paseo marítimo, bajo el nombre de Tela Marinera.

Restaurante Golpe de Estado, L'Ametlla de Mar. Fotos: Xavier Agulló.
Restaurante Golpe de Estado, L’Ametlla de Mar. Fotos: Xavier Agulló.

El Golpe de Estado
Aunque “sombras le avisaron” que no pusiese ese nombre, el eclecticismo y el descreimiento de Siggi se mantuvo: Golpe de Estado. Éste es el nombre de su restaurante madre.
Un gran espacio, fundamentalmente terrazas pero también un comedor interior, siempre con vistas al puerto, ese puerto que es lugar de atraque de los barcos de Balfegó, cuyas jaulas llenas de atunes rojos se hallan un poco más allá dentro del mar. De hecho, a golpe de barca.
Por cierto que, antes de comer, navegamos hacia los cercos para poder ver a los atunes en la motora de Siggi. Hoy hace un día perfecto para hacerse a la mar.

A la vuelta, nos recibe un albariño y una pequeña muestra de la cocina de Siggi -evitando la inmersión exagerada en el atún rojo, que ya conocemos. De entrada, una ensalada de queso de cabra frito e higos, frescura pertinente para movernos hacia el pulpo local a la brasa con patatas al pimentón, de sabrosa factura. No podía evitarse, estamos en el Delta del Ebro, la coca de anguila ahumada con tomate, puro paisaje y morbidez antes de la descarga del buchi, un guiso canalla marinero a base de la casquería del atún (callos y corazón) con patatas. Intensidad marina que, sin embargo, no está exenta de recodos y sutilezas. Un must.

Ensalada. Pulpo. Buchi. Besugo. Restaurante Golpe de Estado. L'Ametlla de Mar. Fotos: Xavier Agulló.
Ensalada. Pulpo. Buchi. Besugo. Restaurante Golpe de Estado. L’Ametlla de Mar. Fotos: Xavier Agulló.

Para acabar a lo grande, nos gozamos un besugo de la zona (todo el pescado es de la Lonja) entero, a la brasa, de impecable cocción, porque siempre nos gustó el espectáculo. Y una crema catalana.

En tiempo de descuento, me cuenta Siggi sobre el Tela Marinera, su otro restaurante en el pueblo. “Me asocié con una de mis camareras, Susi, una inglesa que hace años vive aquí, para recrear una taberna marinera. Antes de abrir nos vimos en varias ocasiones con los marineros jubilados de l’Ametlla, y ellos nos explicaron todos los secretos de las recetas de los ranchos marineros que comían en los barcos, que es justamente lo que hacemos en el local. Y una curiosidad: el pulpo lo preparaban sin hervir, directamente a la brasa, que es como lo presentamos en Tela Marinera”.

Luego, mientras las gaitas escocesas se colaban suavemente en la mesa, seguimos hablando de nuestras cosas…

Golpe de Estado
Calle El Port (Puerto)

Tel. 877 91 61 22
L’Ametlla de Mar (Tarragona)
Siempre abierto
Precio medio: 25 €

Tela marinera
Paseo Marítimo, 4
Tel. 643 19 23 92
Cierra martes
Precio medio: 20 €