Me resulta muy gratificante visitar a mi querido amigo Carles Abellán en la Formentera pre estallido ‘guiri’, y demorarme en su Casa Natalia –“ojo, el restaurante es de Natalia Juan, yo sólo hago los platos”, ríe- frente a esas elaboraciones tan hedonistas, reflejo del onírico Mediterráneo que rodea la isla y de una trayectoria culinaria que ya forma parte de la gastronografía española contemporánea. Así pues…
Música recomendada: Long as I can see the light (Shemekia Copeland)
El Ekam (50% riesling, 50% albariño) de Raül Bovet, uno de los enólogos visionarios, desde la DO Costers del Segre, de la necesidad de subir la altitud de los viñedos para luchar contra el cambio climático, será el anfitrión de esta noche larga de sabores y conversaciones tête à tête.
Siempre hay mucho que platicar con Carles, sin nostalgias ni batallitas, gracias a todo lo que ambos hemos vivido (y comido y bebido) y compartido desde los tiempos heroicos de El Bulli, el Hacienda Benazuza y aquellos fritos de Miguel Palomo, el Talaïa Mar (el que fuera Bulli de Barcelona), el seminal Comerç 24 (que llevó la estética y el feeling de El Bulli a territorio urbano), los Tapas, el Bravo, La Barra… A día de hoy, Carles, más sintonizado a la vida que al frenesí, es asesor de los Tapas, de los Manero de Carlos Bosch y el hombre al frente de la cocina de Casa Natalia, aquí en Formentera, junto a su mujer Natalia.

En Casa Natalia, siempre con el azul balear en la mirada, el producto es la cocina, vestido sin concesiones a la frivolidad. Más allá de las opulencias que pide la isla -ostras, caviar, cangrejo real- y de los platillos ‘signature’ -la ensaladilla, el famoso bikini, los huevos…-, la sencillez es el ingrediente principal para la suculencia y el placer de transmisión directa.
Una simple croqueta de pollo rustido a la catalana da fe de lo anterior. O el salchichón de Vic a pelo. La noche se hace buganvillas borrosas en la terraza de Casa Natalia, y Carles me habla de su vida sin prisas, de su vuelta a la naturalidad, tanto vital como gastronómica. “Ya evito los menús largos (con excepciones, claro) y gusto de ir a restaurantes singulares por aquel plato o platos que me arrebatan” (dinámica que imagino horrorizará a esos influencers de pega siempre en busca del wow y de unas ‘novedades’ que, a menudo, por cierto, son descarados homenajes o versiones de elaboraciones veteranas).

Ceviche de sírvia (pez limón) con leche de tigre de remolacha, wasabi encurtido y chile. La justa suavidad. Y el tartare de tomates de Paolo Petrilli con pan de David Reartes (Pomona Bakery), uno de los chefs más talentosos de Ibiza. No delegamos el king crab a la Singapur, porque esto no se hace.
El hinojo -gran plato- va a la brasa, con parmesano y pistachos. Momento para unop de los platos fetiche de Carles en Formentera: la raya a la mantequilla negra con puré de patata y lima. Sensualidad.
Toda una fiesta el calamar (de Formentera) relleno de cebolla confitada con salsa picante de yema y alga nori, de noble y tersa textura.
Una animalada final: la “no lasgna” de fricandó, una orgía de sensaciones revueltas que sólo se explica si la habitas.
Y cambiamos los postres por más vino y conversación hasta…

Casa Natalia
Carrer Major, 78
Sant Ferran de SEs Roques
Formentera
Tel: 971 32 90 07
Sólo cenas. Cierra lunes
Precio medio: 70 euros


