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carne madurada

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Dicen que la sangre seca de San Genaro, conservada en un relicario en la catedral de Nápoles, se licúa tres veces al año, perpetuando un milagro que ya viene durando siete siglos. “Se non è vero, è ben trovato”. La taumaturgia que sí es cierta, no obstante, es la que se produjo la otra noche en Cesate (Milano), en el restaurante Grillo, Fuoco e Materia, del chef Luca di Tomaso. En esa ‘santa cena’, Aladino y Óscar, de Cárnicas LyO, presentaron su último prodigio: un lomo de buey mestizo gallego madurado… ¡Siete años!

Dejando récords y pintas de Guinness a un lado -no seamos vulgares-, lo que ocurrió en Cesate hace ahora una semana no fue un milagro (ni tampoco lo de San Genaro); fue, esto sí, la obra cumbre de dos taumaturgos de la carne. Sin mangas, sin chistera, sin varita mágica, sin conjuros. Siete años (piensa bien en el tiempo) madurando parsimoniosamente un lomo de buey mestizo gallego. Siete años…

Maduración de siete años de Cárnicas Lyo. Grilllo, Fuoco e Materia. Cesate, MIlano, Italia. Fotos: Gastrophoto_
Maduración de siete años de Cárnicas Lyo. Grilllo, Fuoco e Materia. Cesate, MIlano, Italia. Fotos: Gastrophoto_

Los hermanos Juan (Aladino y Óscar) no gustan de verborrea ni artificios. Desde que los conocí, hace ya un montón de años, han sido celosos e indesmayables creyentes de las maduraciones cárnicas extremas, un trabajo esforzado que, si bien ha cosechado muchas incomprensiones, los ha llevado por otra parte a una gloria indiscutible más allá de críticas (o alabanzas). Porque, “los estridentes ladridos de los perros sólo son señal de que cabalgamos”, ya lo dijo Goethe. Cuando los encontré -un mediodía que acabó de noche alrededor de un lomo de poco más de un año, eran los principios de la leyenda- disponían sólo de dos cámaras en Mercamadrid. Hoy, tienen ocho. La técnica de Lyo está afinada hasta lo indecible para lograr la transubstanciación de la carne. Sus maduraciones radicales van de menos a más en un viaje ‘imposible’ de cámara a cámara. No se toleran las mezclas de tiempos de maduración en un mismo espacio –“contaminarían el proceso”, aclara Aladino-, se mantiene la temperatura entre 0 y 4 grados “con algo de humedad”, añade Óscar, y entonces aparecen los hongos, hongos propios que ya residen en las cámaras y que, además de extraer agua, protegen el proceso madurativo de agentes externos. El último y más preciado ingrediente de este proceso es el tiempo. O, más bien, lo que habita más allá del tiempo.

La noche milanesa en que salió el sol
Aquí estamos. Aladino, Óscar, Cristina Tierno (la sumiller que nos hechizará de burbujas), Rosa y yo mismo. Se ha sumado al acto el colega Paolo Marchi, propietario de Identitá Golose, que es fan de Lyo.

Si bien la ‘comunión’ la haremos con la chuleta de siete años, Luca y los dos hermanos Juan han diseñado la kermesse como una vertical de maduraciones. Un diseño muy procedente para poder sentir las distintas sutilezas generadas por el incremento de los años.

Cárnicas Lyo en Grillo, Fuoco e Materia. Cesate, Milano, Italia. Fotos: Gastrophoto_
Cárnicas LyO en Grillo, Fuoco e Materia. Cesate, Milano, Italia. Fotos: Gastrophoto_

Empecemos la ceremonia diciendo que Luca di Tomaso -propietario del Grillo, Fuoco e Materia junto a su tía, Tiziana- es un chef del fuego. Y sólo del fuego. En su cocina, completamente abierta, los motores son un fogón de leña de 1929 y una parrilla. Nada más. Como materia prima, carnes (de 20 meses a los de LyO) y verduras (no hay pescado), sacrificadas siempre en maderas de haya y olivo.

¿Empezamos? Momento para apuntar el maridaje, creado por Cristina Tierno: tres champagnes  -Jean Velut “Deux Terres”, André Jacquart Grand Cru Extra Brut y Huré Frères Instantanée 2018 Blanc de Noirs, “un diálogo de frescura, acidez y precisión”, explica Cristina. Y un cierre epifánico con el Franciacorta Palazzo Lana Extrême 2014, “la joya burbujeante de Italia: seco, complejo, profundo, refinado… perfecto”.

Ahora sí, Luca. Comenzamos sin disimulos ni sonrojos a girar en el tiovivo Lyo: takoyaki de molleja, salsa yakiniku no-tare de la casa y cebollino; salami de Rubia Gallega (elaborado por el chef), caviar siberiano baeri y mantequilla de búfala al tomillo; focaccia con pimiento quemado, anchoas de Cantabria, alioli y albahaca; y gyoza con estofado de vaca vieja. Bien.
Añadimos a los ‘antipasti’ la carne salada de buey y la bresaola de rubia gallega. Benissimo.

Cárnicas Lyo en Grillo, Fuoco e Materia. Cesate, Milano, Italia. Fotos: Gastrophoto_
Cárnicas LyO en Grillo, Fuoco e Materia. Cesate, Milano, Italia. Fotos: Gastrophoto_

Y vamos al ‘lyo’. Sashimi de vaca rubia marinada en miso, maduración de 2 años. Arroz socarrat, setas porcini, crema de huevo.
Steak tartare de buey mestizo, maduración de 1 año. Ostra ahumada, vodka Beluga, pepino rallado y wasabi.
Buey mestizo gallego en maduración desde el 08.02.2024 – 610 días. Cebolla de Tropea a la brasa, cacao, avellanas.
Vaca rubia gallega en maduración desde el 28.06.2023 – 835 días. Judías verdes, melocotones a la brasa, huevas de mar, queso caciocavallo.
Buey casino asturiano en maduración desde el 02.12.2022 – 1043 días. Hoja de ostra.

Y, por fin…Buey mestizo gallego en maduración desde el 06.11.2018 – 2523 días (siete años). Ensalada, cebolla, tomate.
Y os preguntaréis: ¿cómo era? ¿muy fuerte? ¿mucho ‘ruido’ sápido? ¿aromas muy penetrantes?. Pues no, qué va.
Lo primero, ante esta joya gastronómica que no sabe de tiempo, es su extraordinaria elegancia, su estupefaciente finura. Sin esos sabores derivados que tienen las maduraciones imperfectas (queso azul, cecina potente…), ni un solo recuerdo de faisandage. Al contrario: una sorpresiva limpieza y sutilezas cárnicas en compleja armonía, con ecos a frutos secos y mucho umami); y textura mórbida y jugosa (la grasa, ya antes de la cocción, era fundente).
Digamos que, entre toda la vertical, la pieza más refinada y chic fue esta última; vale decir, el extremismo madurativo (el de Lyo, claro), potencia curiosamente lo etéreo, lo delicado, modulando y equilibrando lo poderoso (algo muy parecido le ocurre a Xesc Reina con sus sobrasadas de alta maduración).

Esa noche nos enfrentamos al tiempo y ganamos. Y todavía, fumando afuera, en el jardín, me confía Aladino que ya tienen una pieza de 10 años. Pero éste será otro viaje…

Cuando Baudilio Brito (restaurante El Esquinazo, La Laguna, Tenerife) supo de la existencia de Cárnicas Lyo (la empresa de Aladino y Óscar Juan, que ha elevado la carne de buey y vaca gallegos a un valhalla impensado con sus técnicas radicales de alta maduración), descolgó el teléfono, habló con Aladino, colgó y, de inmediato, salió hacia el aeropuerto de Los Rodeos (Tenerife) para pillarse el primer avión a Madrid.

Música recomendada: Fly me to the moon (Frank Sinatra)

Baudilio se cegó con la luz de Lyo, sí; pero, lejos de caerse del caballo como le ocurrió a San Pablo, fue aquella luz la que lo espoleó y lo hizo cabalgar sin freno hacia lo que él ya había soñado, aunque no había sido capaz de aprehender en vigilia.

Baudilio, economista de profesión, sintió como tantos otros grandes chefs autodidactas la llamada de la cocina. Y no dudó. Junto a su mujer empezó con algunos pequeños restaurantes hasta que su primer El Esquinazo, en el barrio de San Benito (La Laguna, Tenerife), hizo sonar las campanas. Cocina canaria de nivel, platos tradicionales orgullosos de materia prima y, como “guest stars”, las carnes: el cordero, el cochinillo, la vaca… Tanto alboroto crearon los badajos que a los tres meses de abrir ya llenaban cada día, y hablamos de 2013, con la crisis todavía serpenteando entre manteles y cubiertos. Mas con los años, la situación se hizo insostenible y ni en la calle cabían ya los admiradores que pretendían mesa. Había que tomar una decisión.

Salón-terraza. Barra entrada. Nevera Cárnicas Lyo. Restaurante El Esquinazo. La Laguna (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló.
Salón-terraza. Barra entrada. Nevera Cárnicas Lyo. Restaurante El Esquinazo. La Laguna (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló.

Hace tres años, una conocida y espaciosa tasca de dos plantas que había vivido bajo diversos nombres, fue la solución. Capaz para 200 pax, con perfectas instalaciones y ubicada justo al lado de La Concepción, el corazón del patrimonial casco antiguo de La Laguna, tomó con jovialidad los hábitos de Baudilio y se convirtió en El Esquinazo actual. El éxito, claro, no cesó; se multiplicó.

Con una clientela insobornable y desde la discreción mediática, Baudilio entonces descubrió su Damasco: las imposibles piezas de buey y vaca de Lyo. Desde la apertura del nuevo restaurante, Baudilio quería dar un paso más; y los dio todos de golpe. “Mi idea era ser el mejor restaurante de carnes de Canarias, el referente, y con Aladino y Óscar y sus maduraciones lo he conseguido”. Efectivamente, El Esquinazo es el único restaurante de Canarias que dispone de las piezas de Lyo, algo que comparte sólo con lo más selecto de la gastronomía cárnica nacional. Canarias, no lo olvidemos, es una Comunidad que ama con pasión la carne, y con la decisión y el empuje de Baudilio ha llegado por fin a la cima.

La comida (felicidad) en El Esquinazo (basada en una historia real)
La gran apuesta de Baudilio y El Esquinazo es por esas carnes de buey y vaca de altísima maduración, que las transforman en mucho más que carne, en un producto diríase taumatúrgico, fruto de una alquimia sutil que, lejos de las potencias que se podrían pensar a priori (muchos hablan de estas maduraciones rock and roll sin haber probado el material de Aladino), proveen de unos cromatismos y unas suavidades casi metafísicas. Esas chuletas (raras joyas) no llevan a territorios raros, ni a establos ni cueros viejos… No, esas chuletas, oxímoron polinómico de tersura y untuosidad y numinosidad, llevan a paisajes de refinadas complejidades, de texturas ontológicas y de sabores (sensaciones) caleidoscópicos. En realidad, son una experiencia metagastronómica en sí mismas.

Gofio. Carpaccio. Tiradito. Tartare. Restaurante El Esquinazo. La Laguna (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló.
Gofio. Carpaccio. Tiradito. Tartare. Restaurante El Esquinazo. La Laguna (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló.

Pero el viaje iniciático hasta “la iluminación de la carne” en El Esquinazo no es trivial. No. Sin él, probablemente, no captaríamos la magia global del restaurante. Sabemos que el viaje es parte fundamental de la gloria del destino…

Si cuando entremos en El Esquinazo miramos a la izquierda, veremos la nevera especial para quesos. Pocos pero obsesivamente seleccionados en Canarias, Península y Europa (preferentemente Francia). “Estoy detrás de un queso que se elabora en la zona de París, con una cabra rara, y que está a 240 euros el kilo”, sonríe Baudilio. ¡Exijo whatsapp urgente cuando llegue! Si miramos al frente, los dos tótems, las dos neveras especialmente acondicionadas para las grandes carnes Lyo. Más allá se intuye el deleite… Debo decir que -ventajas del oficio- me pedí visita a la cocina para ver la parrilla y que, allí mismo, donde descansaba, atemperándose, nuestra chuleta (buey con un año de maduración, “aunque voy a por más”), degusté someramente su grasa en crudo, etérea y fina, con matices de inaprensible delicadeza. No me pasa inadvertida la desafiante Carpigiani del fondo, diosa de los helados, otro de los arrebatos de Baudilio.

La epifanía: la chuleta. Restaurante El Esquinazo. La Laguna (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló.
La epifanía: la chuleta. Restaurante El Esquinazo. La Laguna (Tenerife). Fotos: Xavier Agulló.

Puestos ya en mesa, y con la promesa de una “horizontal” de Bodegas El Sitio (varietales prefiloxéricas en Tacoronte, Tenerife) no obstante la cuidada carta de vinos peninsulares, dejamos brotar el Malvasía Aromática para empezar a tomar contacto organoléptico con un chimichurri de enamoradiza cremosidad, una crema de aguacates tinerfeños y el detalle de unas olivas sféricas.

El primer apunte, una versión osada del desayuno canario, un revuelto de gofio con azúcar invertido y almogrote. Provocador, sin duda… Prosigamos. Las sardinas de Santoña, pletóricas, mórbidas, descansan sobre unos pimientos asados y se alegran con el señorío del vinagre macho en caviar. Para celebrar la primera parte del menú, una especie de tiradito de salmón y pex mantequilla con papaya, fresas y berros, frescura que reforzaremos con un helado de mojito, línea de salida hacia la concupiscencia y la sicalipsis desatadas.

El tartare, prácticamente a pelo, sólo con un ligerísimo toque de mostaza, de caviar de soja y de unas estoicas virutas de foie gras para matizar la emoción. La carne en su munificencia, la untuosidad como patria

De menos a más. De “horizontal” (acaba de aparecer el Vijariego Negro) a “horizontal” (el buey Lyo de un año de maduración: carpaccio para perder el norte entre suavidades y erotismos, y, francamente, ni hace falta el ligero toque de crema de trufa… A veces el “integrismo” es una virtud, y así lo expresa Baudilio con el tartare, que viene prácticamente a pelo, sólo con un ligerísimo toque de mostaza, de caviar de soja y de unas estoicas virutas de foie gras para matizar la emoción. La carne en su munificencia, la untuosidad como patria.

Llega por fin el gran momento, anunciado estentóreamente por el Baboso Negro: la chuleta. Y el mundo se trastoca. Con un enloquecedor punto de parrilla… Fundencias y tersuras, noblezas ecuestres, delicado umami, expresionismo abstracto…
Y entonces ya es el realismo mágico

El Esquinazo
Marqués de Celada, 15

Tel. 922 28 98 57
San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)
Cierra el lunes
Precio medio: depende de la pieza de carne que pidas y de su maduración